TOMÁS ELOY MARTÍNEZ Santa Evita
Santa Evita sugiere dos naturalezas –un poco a la manera de algunos de esos libros que se venden con dos portadas, enfatizando su ambivalencia–, la del ensayo de historia y la de la novela. Uno empieza la lectura a la búsqueda de la biografía de Eva Perón, que se supone oculta y hasta enterrada bajo los espesos muros del mito. Y con esa idea transita por las primeras páginas conducido por una prosa de buen nervio que anuncia en seguida el ritornello que lo domina todo, ese sol líquido, según locución felicísima, que es el cuerpo embalsamado de Evita. Pero hay un capítulo temprano –luego habrá más– en el que el autor, Tomás Eloy Martínez, se confiesa como el novelista






