Del 11 al 17 de abril, la revista descansa por Semana Santa

Las cosas que hemos visto

«The things we’ve seen, Master Shallow! The things we’ve seen!», dice Falstaff a su compañero de correrías, el maese Shallow, frente al fuego de una chimenea que ilumina melancólicamente sus envejecidos rostros. Es el comienzo de Campanadas a medianoche, la película de Orson Welles que compone un collage a partir de las obras de Shakespeare en que figura este memorable personaje, al que Harold Bloom acaba de dedicar ?a partir de sus materiales docentes? un magnífico librito. No es descabellado pensar que el célebre parlamento del replicante interpretado por Rutger Hauer al final de Blade Runner («He visto cosas que no creeríais») se inspirase en esas líneas. Desgraciadamente, en España podemos decir lo mismo, sólo que en tiempo presente: las cosas que estamos viendo. Nada que ver con la puerta de Tannhäuser o la muerte de Enrique IV. ¡Si ni siquiera sale Fernando Rey! Pero son, sin duda, cosas extraordinarias que recordaremos siempre y a las que siempre volveremos. 

Leer más »

Diluvios y salud

Mientras el inefable Donald Trump niega el cambio climático y se propone recortar en 667 millones de dólares el presupuesto de la Federal Emergency Management Agency para construir el muro que separe Estados Unidos de México, los huracanes hacen cola, como guiados por controladores aéreos, para aterrizar en Miami o en Houston, en Puerto Rico o en Cuba, en Macao o en Hong Kong, en el sur de China, en Bangladesh o en Sierra Leona. La expansión de las ciudades por praderas y humedales, sin conciencia climática, desvía las aguas hacia nuevos derroteros y va confirmándose la hipótesis de que el calentamiento global aumenta la frecuencia e intensidad de los incidentes meteorológicos de dimensiones catastróficas.

Leer más »

La crisis catalana y el auge del radicalismo

La épica goza de más prestigio que la sensatez y el diálogo. En el origen de las naciones casi siempre hay acontecimientos épicos, reales o imaginarios. Cuando son reales, se recurre a la hipérbole para lograr un efecto dramático en las masas, movilizando sus pasiones más elementales. Si son imaginarios, no hace falta exagerar, pues la mentira posee mayor plasticidad que la verdad y puede modelarse de acuerdo con los intereses de cada momento. Afirmar que Cataluña sufre la ocupación de una potencia extranjera desde 1714 constituye una mentira tan grotesca como asegurar que Alemania perdió la guerra de 1914 por culpa de los judíos y los bolcheviques, artífices de una conjura orquestada para asestar a la nación una puñalada por la espalda. Actualmente, esa hipótesis nos parece mezquina, absurda y malintencionada, pero durante el período de entreguerras se convirtió en un dogma de fe gracias a la retórica nacionalista.

Leer más »

Últimas publicaciones

Reseñas