El joven Lincoln según John Ford
Cuando se estrenó El joven Lincoln (Young Mr. Lincoln, John Ford, 1939), algunos críticos señalaron la influencia de F. W. Murnau en la caracterización del carismático decimosexto presidente de los Estados Unidos, señalando analogías con el aspecto de Max Schreck en su papel de Nosferatu. Al igual que Schreck, Henry Fonda mostraba un rostro afilado y repleto de sombras. Su sombrero de copa acentuaba su altura, imprimiendo a su silueta un aire espectral, casi sobrenatural. Su mirada enfebrecida, la seriedad de su semblante y su pausada forma de andar evocaban vagamente las fantasmales apariciones de Nosferatu, sobrenombre del conde Orlok. John Ford siempre escatimó los elogios. Su malhumor a veces desembocaba en la violencia física y verbal, adquiriendo tintes de crueldad. Se dice que su temperamento se parecía al del Doc Holliday de Pasión de los fuertes (My Darling Clementine, 1946), interpretado por Victor Mature, con su alcoholismo, sus arrebatos de cólera, sus reacciones imprevisibles y su inestabilidad neurótica.









