Liberalismo y Estado
Desde sus mismos orígenes, el pensamiento liberal mantiene una posición ambivalente ante el Estado. Es consciente, por una parte, de que el poder público constituye una permanente amenaza para la libertad. Y su prestigio mismo se fundamenta en haber suministrado ideas y argumentos a quienes, a lo largo de la historia, han combatido las tiranías y el poder abusivo de los gobernantes y han permitido que –al menos en algunas partes del mundo– la gente pueda llevar una vida digna, protegida por las leyes y las instituciones de quienes controlan el poder político. Pero, al mismo tiempo, los liberales saben que es necesario el Estado para garantizar el ejercicio de su libertad. El pensamiento liberal –a diferencia del anarquista– cree






