ARTÍCULO

Autor de culto

Alianza Editorial, Madrid
262 págs. 800 ptas.
Xordica, Zaragoza
Trad. de Celina Suso Pasquier
128 págs. 1.400 ptas.
 

No es que Xosé Luis Méndez Ferrín no esté traducido al castellano, que lo está y por partida triple (en cuanto que novelista, narrador breve y poeta, algunos de sus «palos» más conspicuos); ocurre que el lector en esta lengua no termina de enterarse de su existencia. Las razones de semejante ignorancia, y esto vale también para la crítica, se me escapan. Porque Méndez Ferrín escribe muy bien, con un estilo envolvente y moderadamente críptico, sus narraciones son una atractiva mezcla de sombras y claridades, y no desdeña la ucronía como añagaza para traer y llevar al lector en un carrusel, ya lento, ya vertiginoso. Estas y otras cualidades (su personalidad tan vigorosa como controvertida al margen) hacen de Méndez Ferrín un número uno en Galicia, candidato incluso al Premio Nobel por propuesta de la Asociación de Escritores en Lingua Galega. En el exterior Méndez Ferrín es de momento un outsider, o en el mejor de los casos un autor de «culto» entre minorías muy selectas. Aparecen ahora en castellano dos colecciones de relatos breves de Méndez Ferrín, Fría Hortensia y otros cuentos y Crónica de nosotros que tal vez sirvan para empezar a poner las cosas en su sitio. Fría Hortensia y otros cuentos es una antología de cuentos de Ferrín precedidos de un Prólogo para no gallegos que firma el propio autor. En él, con ese inconfundible estilo ferriniano, tan lleno de músculo como de pasión (y de sabiduría) se nos ilustra acerca de la evolución del relato breve en Galicia. Desde el año 1896 en que aparece Pé das Burgas de Francisco Álvarez de Novoa hasta la llegada en los años cincuenta de los autores de la «nova narrativa» en la que cabe incluir al propio Méndez Ferrín. Luego vendrían, añado yo, los Carlos Casares, Alfredo Conde, Salvador García Bodaño hasta los más recientes, hablando siempre de su faceta de narradores breves, Suso de Toro, Cid Cabido, Rei Ballesteros, Martínez Oca, Alfonso Álvarez Cáccamo o, como un torrente, el de todos conocido Manuel Rivas. En el citado prólogo (y como en su momento hicieran el consabido Horacio Quiroga o el gallego Rafael Dieste) Ferrín no resiste la tentación de teorizar sobre el relato breve. De entre todas las ideas que aquí se exponen me voy a quedar con un par de ellas interrelacionadas: la que indica que «el final es el centro significativo de todo cuento» y, fundamentalmente, la que siguiendo esta línea expone que «el cuento tiende, pues, a un imposible: hacer simultáneamente la cadena de sucesividades de su propio discurso». En coherencia con este argumento los cuentos de Méndez Ferrín atrapan, envuelven al lector en una atmósfera muy peculiar que va alcanzando diferentes clímax, que van y vienen a modo de leixaprén para terminar en desenlaces tan sorpresivos como, por otra parte, anafóricos. Los temas de Ferrín apuntan con frecuencia al mito, que es un disparo por elevación sobre la realidad. Y cuando ésta se deja ver lo hace acorazada con capas de sutileza a las que se llega después de sucesivas vueltas de tornillo. Entonces la realidad deviene fantástica sin que Ferrín desdeñe la atmósfera gótica. Así «Quinta Velha do Arranhão», un relato que está en Fría Hortensia y otros cuentos, con un final tan inquietante como sugeridor de nuevas historias a partir de la primitiva. En Fría Hortensia y otros cuentos aparecen cuentos escritos entre 1958 (año de publicación del libro Percival e outras historias) y 1991 (primera edición de Arraianos) y en ellos vamos viendo la evolución de un autor que pasó del espanto irracional, estilo Lovecraft, al experimentalismo, de aquí al mito, y terminó resumiendo estos tres elementos hasta conformar el «puzzle» o artefacto que es siempre la obra (todas las obras, sea cual sea el género) de Méndez Ferrín. De quien ve también la luz ahora Crónica de nosotros (1980), traducción discutible de Crónica de nós (¿tal vez Nuestra crónica?), dos de cuyos relatos «Sibila» y «Licor-café» también están en Fría Hortensia y otros cuentos. Crónica de nosotros son ocho relatos trágicos donde aparecen muchos de los temas recurrentes de Méndez Ferrín: la posesión intemporal, la exaltación nacional, los fantasmas de la guerra civil, la demonización de la realidad, en una serie de excelentes cuentos algunos de los cuales desprende ya aroma a clásico. Así «Morir en Laura» u «Odiado Amado», ejemplo claro este último de cómo con ciertos elementos opacos, como el que protagoniza este relato, se puede pasar de la anécdota a la categoría.

01/09/1999

 
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