ARTÍCULO

Vida y muerte de Nelly Sachs

Trotta, Madrid
Trad. de José Luis Reina Palazón
376 pp. 28 €
 

La publicación en Trotta de la poesía completa de la autora judía, de expresión alemana, Nelly Sachs, representa un acontecimiento editorial en el mundo de habla hispana. La tarea ha sido realizada por José Luis Reina Palazón, que ya ha brindado a los lectores una serie de trabajos interconectados: las traducción del corpus poético completo de autores tan decisivos como George Trakl (Trotta, 2000), Else Lasker Schüler (Calima, 2004), Sarah Kirsch (EDA Libros, 2005) y Paul Celan (Trotta, 2007). Se trata de una labor épica, plena de rigor y emoción, que ha sido merecidamente premiada por nuestras instituciones culturales: nos costaría mucho encontrar, en cualquier otra lengua, una tarea de semejante aliento en el panorama moderno, como sería casi imposible encontrar en las lenguas de nuestro entorno una recepción similar al conjunto de autores de expresión alemana de la segunda mitad del siglo XX como el que Reina Palazón ha hecho posible para el idioma castellano. No subrayar este hecho de forma inmediata, y al margen de las críticas que puedan hacerse desde el punto de vista técnico, resultaría un acto de ceguera, cuando no de mezquindad, en el que preferiría no incurrir.
En esa cadena de aciertos se nos ofrece ahora la traducción de la obra poética completa de Nelly Sachs, una poetisa tan extraordinaria como todavía poco conocida entre nosotros. A pesar de haber merecido el Premio Nobel de Literatura (1966), apenas había sido traducida al español (excepción hecha de la versión de su libro Huida y transformación que Antonio Bueno había llevado a cabo en Libertarias/Prodhufi, en 1996); incluso en Alemania, y a pesar de estar considerada con todo merecimiento como un clásico, su obra no ha tenido aún la acogida que merece entre un público más general, reticente en el fondo al conjunto de realidades que una obra como la suya remueve en la conciencia alemana. La publicación de la poesía completa en español ha estado precedida de la edición, en 2007, de la correspondencia de Nelly Sachs con Paul Celan (Trotta). La lectura sosegada de ese epistolario, con los apéndices en paralelo de la cronología de ambos autores, puede ser la mejor introducción a un mundo poético literalmente fascinante.
Nelly Sachs nació en diciembre de 1891 en Berlín. Pertenecía a una familia judía asimilada y vivió el período de entreguerras con toda la intensidad de quien está en el momento oportuno en el ojo de un huracán político y social, pero también estético. Fue acaso el hecho de haber sido Nelly Sachs una poetisa tardía (En las moradas de la muerte, que debe ser considerado su primer libro, no llegará hasta 1947) lo que la sitúa por derecho en el centro de una generación de posguerra que en principio por edad no le habría correspondido. Exiliada en Suecia desde 1940, adonde huye de lo que hubiera sido su exterminación física, aterrorizada ante las noticias de los asesinatos masivos que le llegaban, y que afectaron a las personas de su círculo más íntimo, escribe esa primera obra que desarrollará en las dos décadas siguientes (y hasta su muerte acaecida en 1970, justo un mes después de la desaparición de su amigo y casi hermano Paul Celan en las turbias aguas del Sena), en otros ocho libros que conforman un conjunto poético difícilmente superable: Eclipse estelar, Nadie sabe, Fuga y transfiguración, Viaje a la transparencia, Aún celebra la muerte la vida, Enigmas incandescentes, La buscadora y Divídete noche.
En el prólogo que precede a esta edición, el traductor aborda la cuestión de la continuidad en la obra de Nelly Sachs, y cita la idea de Hans Magnus Enzensberger según la cual la autora escribió un único libro desde 1947. Reina Palazón da por buena la afirmación, aunque a lo largo de su ensayo inicial la matiza sabiamente. En las moradas de la muerte, escrito bajo el shock que supuso la Shoah, estaría directamente vinculado con el destino del pueblo judío en un momento histórico concreto. Una buena parte de la evolución de la obra futura consistirá en que, sin abandonar en ningún momento la estela y la raíz hebraicas, Nelly Sachs abrirá el campo de percepción, ensanchándolo universalmente, ampliando hasta el límite de lo posible las referencias, las fuentes de las que bebe su poesía y, lo que es más decisivo, su indagación metafórica específica.
Sin ser un especialista en la cuestión, y partiendo de un acuerdo básico con la postura expresada por el traductor, me atrevo a añadir de paso tres breves consideraciones. En primer lugar, en el ensayo de Reina Palazón la cuestión se centra en la transformación y apertura del mundo hebreo inicialmente recreado, en algo que, lejos de abandonarlo o traicionarlo, significa una forma de plenificación. En esa lectura se echa de menos, en cambio, una ponderación más atenta a un aspecto de la dimensión biográfica de Nelly Sachs que se confunde con la experiencia de la Shoah pero que, en algún sentido, va más allá de ella: me refiero a la pérdida, en el contexto de la guerra, del amor humano. Una realidad en torno a la cual surge, por ejemplo, la segunda parte del primer libro, Oraciones para el novio muerto, y tantos versos en otros tantos libros posteriores. Esta es una dimensión paralela o concéntrica con la cuestión hebraica que en el caso de Nelly Sachs no puede relegarse.
En cuanto a la cuestión hebraica en sí, desde un punto de vista estructural (morfológico, poemático y hasta metafórico), aunque existe un permanente crecimiento en la obra de Sachs, el primer libro, y me atrevería a decir que incluso su primerísima sección, «Tu cuerpo en el humo por el aire», tiene una fuerza germinal respecto del conjunto de la obra como ocurre, quizás, en pocos otros casos. Se amplían después las fuentes y las referencias, y se abraza lo universal pero, posiblemente, esa fuga esté ya contenida en esos primeros centenares de versos. Yo pienso que todo lo posterior está ahí en sustancia, estoy convencido de que ya desde el principio era un cosmos radicalmente abierto.
Y, por último, y en estrecha relación con esto. Lo he dejado para el final porque soy consciente de que se trata de una posición que surge de una convicción ideológica. De un prejuicio que, por serlo, no es necesariamente falso. El martirio judío al que se refiere Klaus Lazarowicz sólo puede ser judío, hebreo, si tiene entraña universal. Cuando Nelly Sachs se enfrenta con esa realidad en su primer libro, y en los siguientes, este misterio es algo que ya tiene muy en cuenta. El desarrollo de su obra puede ser visto como un intento ampliado de expresar la misma realidad humana fundamental que quedó fijada en mortíferas moradas de los primeros versos.

 

01/09/2009

 
ENVÍA UN COMENTARIO
Nombre *
Correo electrónico *
Su comentario *
 
 
 
 

Normas de uso
Los comentarios en esta página pueden estar moderados. En este caso no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita las descalificaciones personales, los insultos y los comentarios que no tengan que ver con el tema que se trata. Los comentarios que incumplan estas normas básicas serán eliminados.

 
Deseo mostrar mi email públicamente
 
He leído y acepto la cláusula de privacidad.
 
 
 
Por favor, para evitar el spam necesitamos que resuelvas la siguiente operación matemática:
7 - 5  =  
ENVIAR
 
 
OTROS ENSAYOS DE ÁLVARO DE LA RICA
RESEÑAS

 

BÚSQUEDA AVANZADA

Te animamos a bucear en el archivo de Revista de Libros. Puedes realizar tus búsquedas utilizando los siguientes criterios.

Todas las palabras
Cualquiera
Coincidencia
ENVIAR


Apúntate al boletín de Revista de Libros
ENSAYOS ANTERIORES
RDL en papel 187
RESEÑAS
 
  Apúntate a RdL
BLOGS
 
  Archivo RdL
 
Patrocinadores RDL