ARTÍCULO

Honda voz de las cosas

 

Escribía Eliot que la poesía es el punto de intersección de lo intemporal con el tiempo. A veces, en ese equilibrio, siempre inestable, prevalece lo temporal, lo histórico, sobre todo si en el contexto en el que el poema se escribe la historia acucia, hostiga, ata. Eugenio de Nora, poeta inexcusable de la leva testimonial de nuestra literatura de posguerra, ha mantenido hasta ahora en el anonimato los poemas que componen No he de callar..., un breve e intenso libro que, desde la poesía sin adjetivos, nos habla de un tiempo oscuro y nos restituye imprescindibles retazos de nuestra memoria colectiva. Lo integran dos colecciones, Pueblo cautivo (1944-1946) y Otros cantos (1949-1951), que fueron publicadas de forma anónima y por la clandestina FUE la primera (en 1947) y con el seudónimo Carlos del Pueblo y en revistas culturales del PCE (en 1950 y 1951) la segunda. Se trata, por tanto, de una poesía casi oculta hasta ahora (de Pueblo cautivo hubo, en 1978, una edición facsímil al cuidado de Fanny Rubio en la que se respetó el anonimato) en la que el elemento anecdótico de que cada poema parte, de raíces sociales y/o políticas, en ningún caso enturbia la compleja y a veces afilada trabazón lírica. Estamos, en lo esencial, ante poesía desadjetivada que no nos hurta la realidad de un tiempo cruel. Ante poemas vividos que no ignoran la capacidad reveladora del lenguaje y en los que la angustia existencial propia del momento se quiebra a través de un enfoque esperanzado que no elude, pese a la carga histórica inevitable, ni la metáfora ni el símbolo, que no renuncia a la pulsión estética que distancia la poesía del puro alegato. Ni siquiera poemas tan explícitos como «Hiroshima», «Carta a Dolores Ibarruri» o «Barcelona» –a propósito de la huelga de tranvías de 1951-están al margen de esa preocupación. «Pura voz de poeta. Honda voz de las cosas». Tal vez en este verso del poema «Mandato» se concentre la verdad literaria esencial de estos cantos civiles. Un libro que, pese a estar condicionado por la época, nos reconcilia con la buena poesía. Y, como tantas veces ocurre, nos lleva a preguntarnos por qué no pocos críticos tienden a adjetivar de social la poesía que alude a los relegados por la historia o a la vida en los márgenes de las ciudades y a no calificar de botánica la que alude a una rosa o psicológica la que indaga en la intimidad del poeta. Nora demuestra cómo en un país devastado por las secuelas de la guerra podía prevalecer, sin que la mirada huyera de las ruinas del hombre concreto en un tiempo concreto, el poema: «En las nocturnas olas / que el tiempo vence sobre mis arenas, / respiro y voy, arrancando secretos, / desmenuzando palpitantes algas, / mirando agonizar ascuas y pájaros». Estos versos, de una difícil intensidad, muestran el empeño último del poeta. Un empeño que trasciende lo civil y busca, pese a los enormes condicionantes del momento, la intersección eliotiana aludida al principio. Estamos, en definitiva, ante el testimonio de una época sumergida y humillada convertido en tiempo significante: en poesía.

01/04/1998

 
ENVÍA UN COMENTARIO
Nombre *
Correo electrónico *
Su comentario *
 
 
 
 

Normas de uso
Los comentarios en esta página pueden estar moderados. En este caso no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita las descalificaciones personales, los insultos y los comentarios que no tengan que ver con el tema que se trata. Los comentarios que incumplan estas normas básicas serán eliminados.

 
Deseo mostrar mi email públicamente
 
He leído y acepto la cláusula de privacidad.
 
 
 
Por favor, para evitar el spam necesitamos que resuelvas la siguiente operación matemática:
7 - 5  =  
ENVIAR
 
 
OTROS ENSAYOS DE MANUEL RICO
RESEÑAS

 

BÚSQUEDA AVANZADA

Te animamos a bucear en el archivo de Revista de Libros. Puedes realizar tus búsquedas utilizando los siguientes criterios.

Todas las palabras
Cualquiera
Coincidencia
ENVIAR


Apúntate al boletín de Revista de Libros
ENSAYOS ANTERIORES
RDL en papel 187
RESEÑAS
 
  Apúntate a RdL
BLOGS
 
  Archivo RdL
 
Patrocinadores RDL