Mircea Eliade y Maitreyi Devi
Mircea / Maitreyi
Salamanca, Delirio Editorial, 2022
528 págs.
Merece la pena rescatar esta doble novela en un volumen, publicada en 2022 por Delirio, en lo que, a su vez, es un rescate de hondo valor cultural. En 1930, el joven Mircea Eliade, que llegaría a ser un conocido novelista, filósofo y gran historiador de lo religioso, viajó a Calcuta a estudiar la cultura hindú y fue alojado por su maestro, un intelectual laico, padre de la joven Maitreyi Devi, que llegaría a ser una de las grandes poetas y discípulas de Rabindranath Tagore. Vivieron una historia de amor apasionado con intercambio de caricias y emocionados diálogos. Enfrentado al padre, Eliade abandonó la casa y a su amada y tres años más tarde publicó un relato de autoficción con el título de La noche bengalí. La historia se transfigura en una enfebrecida y erótica relación llena de orientalismo y ensoñaciones. Cuarenta años más tarde, Devi supo de esa novela, que había tenido bastante éxito, y escribió su propia versión de aquella historia y de la historia propia desinflando un soufflé narrativo.
Aunque en su momento este libro tuvo una moderada repercusión, con reseñas, por ejemplo, de Marta Sanz y Belén Gopegui, hay algunos hilos pendientes que justifican el volver sobre el cotejo de los dos relatos y examinarlos a una luz cultural más filosófica. La teoría de la ficción ha desbordado los límites de la crítica literaria y es un centro de interés de especialidades aparentemente tan adustas como la filosofía del lenguaje, la epistemología y la estética más teórica. La confrontación de los dos relatos puede analizarse bajo la doble perspectiva de la ficción y la realidad, por ejemplo, si tomamos la posición de considerar la versión de Eliade como un ejercicio de distorsión memorística y la versión de Devi como una restauración de la verdad histórica. Desde este punto de vista, el doble relato nos lleva a territorios de la epistemología moral, si nos planteamos cuánto derecho tiene un autor a ficcionar la vida de sus personas cercanas, un debate que han suscitado, por ejemplo, obras como la saga Mi lucha de Karl Ove Knausgård, o Yoga, de Emmanuel Carrère. Cabe también que nos tomemos una cierta distancia y discutamos ambas obras como ficciones narrativas en la línea del diálogo que mantuvieron J.M. Coetzee y la psiquiatra Arabella Kurtz en El buen relato: Conversaciones sobre la verdad, la ficción y la terapia psicoanalítica. La controversia aquí se traslada al ámbito de la función terapéutica que tienen los relatos en la propia identidad narrativa.
Hay otras varias perspectivas que convierten la lectura de esta obra en una fuente de reflexiones. Está sin duda el ya mentado tema del orientalismo y la perspectiva posiblemente eurocéntrica de Eliade, por no citar otras miradas como las de género y sexualidad. Una obra, dos obras para ser preciso, que hacen de este volumen un documento de consulta necesaria y permanente, más allá del disfrute literario.






