Luciano Floridi
Ética de la inteligencia artificial
Traducción de Javier Anta
Barcelona, Herder, 2024
464 págs.
Luciano Floridi es uno de los filósofos de la información más reconocidos, un teórico que ha hecho aportaciones sustanciales al análisis del concepto de información. De pocos se puede decir que estén tan preparados para abordar las cuestiones normativas que plantea la omnipresencia en nuestras vidas de los grandes modelos lingüísticos. En los poco más de tres años que han discurrido desde la apertura al uso público de los múltiples dispositivos de inteligencia artificial, la velocidad a la que se ha producido su impacto en todas las dimensiones de la sociedad ha sido pasmosa. La investigación, la educación, la economía, la seguridad y la misma vida cotidiana han experimentado un cambio de paradigma tecnológico, una especie de reingenierización de todo el entorno técnico, a saber, una de las características de lo que se conoce por una revolución tecnológica.
En estos pocos años, la difusión de las inteligencias artificiales ha ido acompañada por un descomunal aparato propagandístico prometiendo un próximo logro de una supuesta «inteligencia general», una característica específica de la inteligencia humana, que, además, se ha sugerido en esta campaña, sería superada por la nueva inteligencia artificial basada en aprendizaje profundo y redes neuronales.
Por suerte, estos pronósticos cuasi apocalípticos ven teniendo cada vez menos audiencia al tiempo que el uso de la inteligencia artificial se va situando poco a poco en dominios específicos donde rinde o puede rendir buenos resultados como una herramienta poderosa del ingenio humano.
Esta evolución hace de este libro escrito en 2023 y traducido al español en 2024 un valiosísimo marco para abordar nuestra relación con la inteligencia artificial. El libro contiene dos partes parejas en su agudo análisis del fenómeno. La primera parte tiene un contenido fundamentalmente ontológico. Trata de entender cuál es la naturaleza de estos complejos que son los grandes modelos lingüísticos y fundacionales. Su aportación es definitiva y aclara sustancialmente muchas disputas en los medios de comunicación que son superficiales y desorientadoras. La tesis de Floridi es que las inteligencias artificiales deben ser consideradas como sistemas híbridos humanos-máquinas. Que, por ello, distribuyen tanto la inteligencia como la agencia. Y la agencia de estos sistemas, en consecuencia, debe ser considerada como una agencia híbrida, ontológicamente heterogénea. No cabe, pues, pensar en mitos como los de una inteligencia artificial autónoma que desarrolla su propia voluntad al margen de los humanos.
Esta base ontológica es la que permite a Floridi desarrollar un marco normativo que debería iluminar todos los tratamientos urgentes y necesarios para encajar sin daños la inteligencia artificial en nuestras sociedades. Comprender cómo pueden ser gobernados los algoritmos sabiendo que son sistemas sociotécnicos complejos permite delinear recomendaciones algunas estratégicas y otras que vayan acoplándose a la rapidez de la evolución y las aplicaciones de estos dispositivos.
Un entorno técnico basado en la difusión de la inteligencia artificial no puede ser calificado solo instrumentalmente. Es ya un modo de existir de la civilización humana que debe ser sometido, como todo lo demás a la regulación moral, política, económica y ecológica para preservar la vida y la civilización. Pocos libros son tan útiles y permanentes como este dentro de la multitud de publicaciones que nos ha inundado últimamente.






