Ensayos RdL
Corriendo con los Hemingway
Mucho más peligroso que correr con los toros fue, para Valerie Danby-Smith, correr con los Hemingway… ¡Menudos miuras! A Valerie le tocó lidiar no sólo con el mítico Papá, sino que, muerto el Papá, se atrevió a casarse con uno de sus hijos, de manera que estuvo conviviendo con la familia Hemingway la friolera de treinta años, que se dice pronto… Cuando uno ya pensaba que se había escrito absolutamente todo lo que podía escribirse sobre el escritor americano, aparece este libro que añade una nueva dimensión a la figura de este hombre-mito, al analizar la compleja y contradictoria relación que sostuvo con sus hijos. Valerie Danby-Smith era una jovencita irlandesa que había venido a Madrid a trabajar y aprender
La excelencia de la sencillez
Como culmen, y origen a la vez, de su dilatado y prolijo estudio sobre la novela griega –cabe citar, entre otros títulos, Los orígenes de la novela o Las primeras novelas europeas– y de su labor metafrástica de relatos helenísticos e imperiales –baste recordar Argonáuticas de Apolonio de Rodas, Relatos fantásticos de Luciano de Samósata, o Dafnis y Cloe de Longo de Lesbos–, García Gual ha preparado una excelente edición –que consta de prólogo, nota bibliográfica, traducción e índice onomástico– de la Odisea, obra inaugural, junto con la Ilíada, de la literatura griega y de la tradición literaria occidental. En este sentido, la Odisea, que es el nóstos (regreso) de Ulises desde Troya a Ítaca tras finalizar la Guerra de
El laberinto oscuro de la pasión
De un tiempo a esta parte me viene repetidamente a la memoria el vaticinio temprano, en un artículo sobre la nueva literatura de 1909, de Gómez de la Serna según el cual la novela del nuevo siglo habría de ser autobiográfica. Desde luego, a comienzos de la actual centuria un amplio sector de la narrativa española parece haber renunciado a la objetividad, o, al menos, a contar el mundo desde una perspectiva distanciada. La realidad pasa por el filtro del sujeto y sólo éste acredita su certeza. Sobre esta óptica planea una sombra peligrosa, la moda, pero de momento está produciendo obras a la vez originales y valiosas: algunos escritores han encontrado en esa mirada un registro feliz. Para mí
Sin sombras
Hubo un tiempo en que el periodismo intentaba, y muchas veces lo conseguía, emular a la literatura. Desde hace poco, sin embargo, bastantes escritores recorren el camino inverso e imitan sin miramientos el lenguaje periodístico. El fin es claro: al recrear unas historias planas y previsibles, con pequeñas pinceladas de intriga que se resuelven sin dificultad, y presentar una escritura dúctil y cercana al registro de uso cotidiano, engarzada con frases y expresiones hechas, y alguna que otra figura retórica de tipo doméstico, pretenden complacer a un amplio número de lectores potenciales que buscan en la literatura tan solo una forma de entretenimiento, y no el placer que supone el esfuerzo de la interpretación. A esto se le llama, aunque