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El don del dolor

Trilogía

Jon Fosse (Premio Nobel de Literatura 2023)

De Conatus, Madrid, 2018

Traducción: Cristina Gómez Baggethun y Kristi Baggethun

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El nombre del más reciente premio Nobel, el noruego Jon Fosse (1959), era desconocido para el gran público. Eso sucede cada vez con mayor frecuencia en un panorama editorial en el que surgen decenas de pequeñas y magníficas editoriales independientes, y se publican por tanto cada año más títulos, pero con tirajes cada vez más modestos. Por eso mismo, el Premio Nobel es cada vez más importante: nos permite a los lectores incautos descubrir voces extraordinarias que, de no ser por la relevancia del premio, quizás nunca hubiésemos leído.

Fosse comenzó su carrera literaria como novelista en los años ochenta, pero diez años más tarde aceptó escribir para el teatro gracias a la invitación de un director de escena que había leído sus novelas. Lo hizo porque no tenía un céntimo en los bolsillos y descubrió que se le daba bien escribir diálogos. En 1994 se estrenó su primera obra y una década después, con un prestigio consolidado en toda Europa como dramaturgo y la insólita cifra de treinta y ocho obras estrenadas en diez años, estaba exhausto y dijo «no más».

Trilogía, una de las dos novelas publicadas en impecable traducción al español por la editorial Deconatus (la otra es Septalogía), constituye su regreso a la prosa. El título es curioso, ya que algunos podrían pensar que el libro recopila tres obras distintas, pero se trata de una sola historia, dividida en tres breves capítulos de no más de 50 páginas cada uno: «Vigilia», «Los sueños de Olav» y «Desaliento». Sin embargo, el título tiene una explicación: cada capítulo fue publicado en Noruega de forma independiente: el primero el 2007; el segundo en 2012 y el tercero en 2014. Ese último año la obra también fue publicada en Noruega como un solo libro bajo el título que conocemos los lectores en castellano. Sería difícil imaginar que se publicasen por separado de nuevo.

Fosse se desplomó debido al alcoholismo en 2012. Su recuperación pasó por su conversión al catolicismo, su matrimonio y el nacimiento de su primera hija. También, le fue concedida por la monarquía una casa en los amplios jardines del Palacio de Grotten, un honor reservado a los grandes artistas de Noruega. Y en 2015 recibió el máximo galardón de las letras del país por Trilogía.

La novela narra la vida de Asle y Alida, una pareja de jovencísimos campesinos de la costa norte de Noruega: su viaje en una barcaza desde Dylgja, un caserío pesquero acunado sobre un fiordo, hasta una gran ciudad portuaria del sur, y lo que allí les acontece. No sabemos la fecha. Pero la gran ciudad se llama Bjørgvin y al querer comprobar el trayecto por mar en su aplicación de mapas, Google informa que Bjørgvin es el nombre que tuvo la ciudad de Bergen ―la segunda más poblada de Noruega― hasta la segunda mitad del siglo diecinueve. Un pequeñísimo guiño hacia el final del tercer capítulo nos ratifica que ese es el tiempo histórico en el que sucede la novela.

Alida está en avanzado estado de gestación. Han sido expulsados de la humilde caseta donde vivían en Dylgja, y es por eso que deciden emprender el viaje. Tras llegar al puerto, buscan posada, pero nadie los ayuda. Una tras otras, se les cierran todas las puertas. Cae la noche, comienza a llover a cántaros. Alida está a punto de parir.

Fosse es un narrador exquisito. Su prosa, parca en adjetivos, juega con los tiempos, va y vuelve añadiendo capas de sentido a lo ya escrito. El tono es el del susurro, el de la voz baja, el de una delicada lentitud. De ahí que con frecuencia se la haya bautizado como hipnótica. Es verdad. El lector entra en una especie de trance melancólico y dulce, a medida que avanza en la lectura. Pero el juego de repeticiones de Fosse no solo busca agregar capas a la historia. También se repiten, de una generación a otra, las historias, algunos nombres, las profesiones, y el sino trágico. Como si el autor quisiera recordarnos que no somos tan únicos como nos gusta muchas veces creer, que en todos reverbera el eco del pasado y que es difícil huir del destino.

No hay un solo punto en la escritura. Ni seguido, ni aparte, ni final. Fosse parece decirnos que nada acaba, que toda acción se desvanece lentamente y se funde con aquello que sigue, y que realidad y memoria, pero también memoria y ensoñación, tienen fronteras movibles, frágiles: «nunca puedes estar entero en lo propio», dice un personaje. Y esto parece también aludir a los seres humanos: el padre se funde en el hijo, la madre en la hija, y así sucesivamente.

Pero el mayor acierto de la escritura de Fosse está en sus silencios, en lo que opta por no contar. Como si la novela fuera, toda ella, una cuidada elipsis, el lector debe asumir la tarea de llenar esos vacíos. Al hacerlo, al entender lo que no ha sido narrado en la novela, la congoja o la piedad ―también el horror― surgen como una revelación en el corazón del lector. Es magistral esa contención, ese dominio de lo no dicho, la tensión intrínseca que se desbroza en diálogos perfectamente lógicos y coherentes y sin embargo, casi becketianos en su textura.

La historia que narra Fosse en Trilogía es tremendamente triste. Pero la escritura tiene la luminosidad de quien sabe compadecerse de los seres humanos. Los personajes de Fosse, tan desnudos de adjetivos y descripciones ―quizás una herencia de los años escribiendo para el teatro―, adquieren por ello una pureza casi mística, envueltos como están en una bruma de inocencia y vulnerabilidad que no puede sino conmover. En una entrevista con su editora noruega, Cecilie Seiness, Fosse dice: «Hay mucho sufrimiento en la vida. Y en mí hay mucho dolor. Como decía Ibsen: “Recibí el don del dolor, y entonces me convertí en poeta”. El dolor, el sufrimiento, la melancolía y la depresión pueden ser un don también. Se puede hacer algo bueno con ellos». Es exactamente lo que ha hecho el autor, una novela genuinamente excepcional, tan breve como larga es la estela que deja en la lectora.

Marianne Ponsford es licenciada en Ciencias de la Comunicación con maestría en Estudios Hispánicos; fundó y dirigió la revista Arcadia, ha sido editora en Siruela, Planeta y Turner; dirigió Cromos y participó en la creación de El Malpensante; fue directora del Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (Cerlalc)​.

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Bergen. Imagen: Michael Fousert
Bergen. Imagen: Michael Fousert

Ficha técnica

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