Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email
Por causas técnicas, no esta disponible en cada artículo el botón que facilitaría su impresión. Esperamos tener resuelto ese problema en unos días

Si hace dos entradasContinuación de la entrada publicada el 28 de abril «El año pasado en Marienbad» (https://www.revistadelibros.com/blogs/una-buena-sociedad/el-ano-pasado-en-marienbad)., en este mismo blog, caracterizábamos la política española como una pesadilla en bucle digna del mejor surrealismo, protagonizada por formaciones políticas que hace una década ni siquiera estaban en el horizonte político español, los resultados de las elecciones autonómicas en la Comunidad de Madrid del pasado 4 de mayo añaden aderezo a la ensalada que teníamos encima de la mesa. Recordarás, descomunal gemelo, que, entre aquellos personajes que se reunían en el Chateau francés en el que se desarrolla la trama del filme de Alain Resnais que nos servía de percha para el análisis, se hallaban tres muy especiales que asimilábamos a las fuerzas políticas nuevas que venían determinando la política española desde 2015 aproximadamente.

Pues bien, las elecciones madrileñas han precipitado la mezcla. Hasta el punto de que vamos a darnos cita para dentro de un año en un lugar de Soria, de poderosas resonancias ibéricas, como es Numancia, para constatar la situación y celebrar, venturosamente, el segundo aniversario de este blog.

Numancia «mérite un détour», que aconsejaría la Guide Michelin, y no solo para gastar los neumáticos, que era lo que pretendían los redactores de la guía, el fabricante de neumáticos del mismo nombre. Este enclave, hoy despoblado, es el epicentro histórico de la resistencia. No se sabe muy bien a qué, pero al fin y al cabo resistencia… justamente eso, «numantina».

Resistencia a la invasión de ideas foráneas, de innovaciones o de contaminaciones. Hay buenas y malas invasiones… y contaminaciones. Pero las ideas florecen en el cruce y el intercambio, especialmente si es amistoso o si, tras la confrontación, acaba dándose una asimilación que supere la historia litigiosa y conflictiva.

De la persuasiva y mutuamente provechosa colonización fenicia, de la que emergieron colonias tan prósperas como Gadir (actual Cádiz), Sexi (actual Almuñécar) o Abdera (actual Adra), a las invasiones (y conquista en algunos casos) romana, de los vándalos y alanos, los árabes o los franceses media una enorme distancia y una variedad casi infinita de influencias que han modelado el carácter del territorio y, sobre todo, de quienes lo poblamos.

Roma necesitó dos décadas de ataques y trece meses de asedio mediante un inmenso y desarrollado dispositivo táctico ideado por Escipión Emiliano para doblegar a sus habitantes que acabaron, en su mayoría, suicidándose al rendir la ciudad en el año 133 A. C. Esta se repobló con habitantes de los territorios circundantes para acabar despoblada en el siglo IV D. C.Véanse (i) https://es.wikipedia.org/wiki/Numancia para un rápido y buen repaso de los hechos básicos (y, de paso, done algo a esta soberbia causa a favor del conocimiento), (ii) https://www.casadellibro.com/libro-historia-de-numancia/9788493339838/992554 para una historia clásica de Numancia escrita originalmente en alemán en 1933 por Adolf Schulten su «descubridor» durante las campañas de 1905 a 1912 en un periodo muy influido por las grandes excavaciones de Schleimann (Troya) y Evans (Knosos), (iii) https://www.librosyliteratura.es/numancia.html, reseña del libro «NVMANCIA» del historiador José Luis Corral Lafuente, una magnífica y bien documentada historia novelada y, por fin, (iv) https://cvc.cervantes.es/Literatura/cervantistas/coloquios/cl_XI/cl_XI_52.pdf para un interesante ensayo sobre «La Numancia» de Cervantes y su instrumentalización, a veces paradójica, como símbolo de la resistencia al poderoso. En esta función, la utilizaron tanto Cervantes como Rafael Alberti, con sendas obras teatrales destinadas a representaciones patrióticas.. Toda una premonición.

Seguimos pues, en esta entrada, mezclando ingredientes en la coctelera: el surrealismo, la política española, las elecciones madrileñas y Numancia. Pero, en realidad, enunciamos un conjunto de palabras clave que permiten una reflexión sobre el futuro inmediato de la política española y que nos gustaría constatar al cabo del segundo aniversario de nuestro blog en el kilómetro cero del alma celtibérica que es Numancia.

Numancia, si se quiere, es lo viejo eterno, el espíritu de resistencia al adversario, engrandecido a placer por cada bazar ideológico en España y fuera de ella, desde tiempos inmemoriales, partiendo de un hecho más o menos histórico de perfiles maleables. Porque, Numancia es el «no pasarán», el «libertad o [ponga el ismo, amable lector]». En sus acepciones más vulgares, claro.

Lo nuevo ahora es el resultado de las elecciones madrileñas del pasado 4 de mayo. Resulta que el vendaval que ha soplado sobre Numancia ha barrido de la noche a la mañana al centro (se nos perdone esta simplificación, por favor), ha colocado en un lugar muy discreto a la extrema derecha (algunos dirán, equivocándose, que la ha metido en el Partido Popular madrileño) y ha hecho lo mismo con la izquierda extrema. Los tres partidos clave del terremoto que ha sufrido la política española en los últimos años se han hecho mucho daño (algunos se han hecho añicos) en el rompeolas de las Españas, como alguna vez se denominaba a Madrid. Estos tres partidos no van a ser iguales después de esto. No deberían serlo, claro. El año que viene en Numancia, hermano, repasamos este tema.

Pero es que hay más, mucho más. ¿Se acuerdan del volcán aquel que emergió en pocas semanas en la isla de El Hierro en octubre de 2011? Un volcán modesto, pero contundente, cuya actividad finalizó en marzo de 2012, que ahí sigue y que fue bautizado en 2016 como Volcán Tagoro. Pues esto es lo que ha sucedido con Más Madrid, una formación emparentada con el inicial Podemos que ahora tendrá que redefinir estratégica y tácticamente sus objetivos porque, y esto sí que es grande, ha sobrepasado al Partido Socialista (¡madre mía, nuestra!).

España necesita que algún partido asuma la lucha contra el cambio climático, aparte de otras muchas batallas cívicas. No será un partido de centro, y mucho menos un partido liberal. Por varias razones: el centro ha desaparecido y lo que hay de liberal por ahí en España roza el negacionismo climático por confusas razones ideológicas (sí ideología dentro del liberalismo, lo menos deseable).

Pues bien, Más Madrid parece dispuesto a hacerlo. No han podido elegir mejor vector de servicio a la sociedad. Esperemos que lo hagan con los colmillos ideológicos bien afeitados (horrible práctica antitaurina, sin embargo) porque verdaderamente necesitamos una asunción civil despolitizada de esta causa. Va a ser muy interesante constatar el año que viene en Numancia, (quizá) sorprendido hermano, qué habrá pasado con esta apuesta.

Y, sí, el plato principal del variadísimo menú de resultados del 4 de mayo pasado es… el hundimiento del Partido Socialista Obrero Español de «Madrí», así con «chulaponería». Oficialmente, incluso nosotros, diríamos que este resultado no debe (no que no pueda, no, que no debe es la consigna) interpretarse en clave estatal. Sea, no se interpreta en clave estatal. Y ahí lo dejamos. Pero un partido grande, de tradición democrática (la de los últimos 40 años, no se confunda nadie), con grandes servicios a este país que muchos llamamos España, no debe dejar pasar esta tremenda ocasión para hacer una profunda reflexión. Seguir pedaleando como hasta ahora sería -igual que esconder la cabeza bajo la tierra- una actitud indigna de esa tradición y un grave riesgo para sus ideales desde el inolvidable, aunque quizá olvidado, Congreso de Suresnes (octubre 1974, googleen).

El PSOE tiene por delante una tarea enorme. En su seno se van a jugar partidas de mucho compromiso. Ya se han iniciado algunas, como las primarias en Andalucía. La clase política española se está poniendo las pilas después del pistoletazo de la irresponsable moción de censura del PSOE-Ciudadanos de Murcia. Los resultados de la (ahora) brillante apuesta de Ayuso convocando elecciones anticipadas en Madrid, han encelado de tal manera a los (generalmente desprevenidos) políticos españoles que ya estamos viendo movimientos parecidos. A este paso, avispado hermano, vamos a tener que reservar dos días el año que viene en Numancia para repasar los acontecimientos que se van a desprender de todo esto.

Y, cómo no, la apabullante (por decirlo suavemente) victoria de Isabel Díaz Ayuso. Siendo esta, como es, el resultado aparente más notable (y esperado) de los comicios del 4M madrileño no es el plato fuerte, no. En realidad, equivale al menú completo cuya cuenta ha pagado (al tiempo) el PSOE.

El Partido Popular tiene también mucha tarea por delante y este resultado hace bastante más excitante la prospectiva de su futuro, tan abierto como el de los demás partidos españoles de primera línea, pero claramente con más desarrollo (sin excluir a Más Madrid de esta calificación, la verdad).

Junto al perfectamente aceptable discurso de Pablo Casado del 21 de octubre de 2020, distanciándose de Santiago Abascal, tenemos ahora una exitosa estrategia, salpicada de pequeños milagros tácticos aparentemente inconexos, de Ayuso. Sobre este particular, creemos que apenas se ha escrito una fracción de lo que vamos a ver en las semanas o meses que vienen. El cuerpo de analistas políticos españoles está ahora mismo haciendo la digestión, aunque alguno ya ha dado una primera estocada de impactoVéase la afilada y certera (doble impacto en el centro de la diana) tribuna del veterano y sapientísimo Antonio Elorza del pasado 5 de mayo en El País: https://elpais.com/opinion/2021-05-04/urnas-sin-sables.html.

Para el Partido Popular se presenta ahora una situación que, de repente, ha puesto en mejor perspectiva los casos ya notables de Núñez Feijoo y Juan Manuel Moreno. Ni de lejos, en el PSOE, se ven ahora mismo mimbres como estas. Nada está resuelto en el PP, no obstante.

El caso es que, a esta legislatura, entre los afanes de la pandemia y la recuperación económica, que nos situarán en bien entrado 2023, a cuatro años de las últimas elecciones generales, le quedan pocos tiempos y espacios para avanzar en tareas de progreso nacional. El poco margen que queda fuera de estas dos principales preocupaciones de los ciudadanos va a estar muy en el foco de estos como para que los partidos aludidos se dediquen a jugar al electoralismo, pues las próximas elecciones generales podrían, incluso, adelantarse. Lo que sería profundamente perturbador y quien sabe si un grave error para quien lo propiciase. Los dos partidos antes llamados «de la alternancia» celebrarán sendos congresos preñados de claves, algunas de las cuales ya conocemos. Los otros dos de los extremos también, pues las cosas no les están saliendo como esperaban. Más Madrid tendrá que hacer cuentas con «Más España» (lo de Más País suena vergonzanteEl Diccionario de la Lengua Española de la RAE define vergonzante como «Dicho de una persona: Que siente vergüenza, especialmente referido a quien pide limosna con cierto disimulo o encubriéndose., la verdad). Y Ciudadanos ir pensando en despejar la vía para otro intento centrista, que ya veremos.

El año que viene, advertido gemelo, Numancia nos espera. A ver quien resiste más.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email

Últimas publicaciones

Últimos Libros