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No paramos de aniversariosAdvertencia a los lectores: esta entrada de Una Buena Sociedad alude expresamente a tres de los cinco partidos políticos españoles de ámbito estatal que han configurado en los años recientes el panorama de la gobernabilidad en nuestro país. Estos partidos son (por orden alfabético de su acrónimo principal) Ciudadanos (C’s), Unidas Podemos (UP) y VOX. Apenas se alude, y nunca de manera central, al Partido Popular (PP) y al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), los partidos «turnistas» de hace poco más de un lustro. La razón no es otra que restringir el análisis a lo que, en nuestra opinión, está determinando la política española de manera decisiva desde entonces (la aparición de los extremismos y la desaparición del centro). El recurso a la película de Alain Resnais L’Année dernière à Marienbad para pautar el análisis, que nos parece adecuado y afortunado a la vez, es solo una forma de hacer más llevadera la lectura de un texto que no pretende ser, de ninguna manera, un ensayo riguroso.. Con esta entrada, mi gemelo y yo, celebramos el primer año del blog #UnaBuenaSociedad. Con la pasada celebrábamos el septuagésimo quinto aniversario de la muerte de Lord Keynes y el título que hemos elegido para esta celebra el sexagésimo aniversario del estreno de un film de culto de título homónimo (en francés, L'Année dernière à Marienbad) del gran Alain Resnais, basado en una obra del no menos grande Adolfo Bioy Casares y con guion del grandísimo Alain Robbe-Grillet. Un triángulo de lujo.

En la película, los dos protagonistas (una mujer llamada A y un hombre llamado X), que participan en una reunión en un chateau francés, flirtean alrededor del falso equívoco de un encuentro entre ambos acaecido un año antes en la localidad veraniega checa de Marienbad. Un tercer personaje (un hombre llamado M), que el guionista deja al espectador interpretar que es el esposo de A, juega a retar a X a cada ocasión que se le presenta. La singular película de Resnais gira pues en torno a las relaciones aparentes y equívocas de los personajes en un marco onírico en el que se confunden la realidad y la ficción. Al final, la confusión se aclara, se rompe el hechizo y el «si te he visto, no me acuerdo» se resuelve en un claro entendimiento y una huida de la confusión por una senda recta y esperanzadora. Estilísticamente, L’Année…, tuvo una considerable influencia en el séptimo arte y más alláVéase una reseña, ficha y crítica del film en https://cinemaesencial.com/peliculas/el-a%C3%B1o-pasado-en-marienbad. Véase también la estupenda crítica ensayística de José Miguel García de Fórmica-Corsi en https://lamanodelextranjero.com/2014/04/21/el-pais-de-los-muertos-se-llama-marienbad/La Vía Láctea (1969) de Luis Buñuel registra una declarada influencia de la cinta de Resnais..

En el año transcurrido, la política española ha deparado situaciones insólitas y todo apunta a que va a seguir deparándolas, puede que más insólitas todavía. Como en la película, las apariencias, la confusión, la deslealtad y el reproche entre los partidos políticos españoles son de tal recurrencia que descorazona al más pintado, llámese A o X. También la pueblan los M que trabajan sin descanso para minar el suelo que pisan los demás.

Ya nos gustaría, ¿no, distinguido hermano?, que el año transcurrido nos hubiese permitido constatar singulares e ininterrumpidos avances hacia #UnaBuenaSociedad. Y que ello nos hubiese dado combustible para escribir entradas (cuarenta y cuatro, nada menos, en el año) más positivas o, al menos, algo esperanzadas. No desesperemos, pero extraigamos las lecciones que nos permitirían, después de tanta confusión y rechazo mutuo, y de tanta inquina, avanzar serenos por un camino recto bordeado de agradables árboles derechos, como los protagonistas de L’Anée dernière à Marienbad.

Si te he visto, no me acuerdo

Posiblemente, el fenómeno más descorazonador que se ha visto en el año de nuestro aniversario bloguero (y de todas las pandemias) haya sido la práctica desaparición del centro político, y no digamos liberal. Este proceso, que traía buena y cumplida causa del descalabro electoral de C’s en las elecciones de diciembre de 2019, estalló en todas sus contradicciones en la desgraciada «conjura de los necios» de las mociones de censura, todas fallidas en uno u otro momento procesal, en Murcia, Madrid y Castilla y LeónLas fechas clave de estas mociones de censura fueron el 18 de marzo en Murcia (fallida), en Madrid el 14 de marzo (fallo del TSJM sobre su no admisión a trámite) y en Castilla y León el 22 de marzo (fallida).. El protagonismo en esta saga de un partido que se había visto liberal y centrista, pero que ya no se acordaba de ello, es la peor pesadilla política que ha podido sufrir el desolado elector de centro en España.

Antes de estos tristes acontecimientos, las elecciones catalanas del 14 de febrero ya habían puesto el penúltimo clavo en el ataúd de C’s, cuando su representación en el Parlament pasó de 36 diputados a 6. Mientras que una indeseable secuela, incluso anticipada, de los mismos acontecimientos acabó siendo la convocatoria (táctica y estratégica, a la vez) de una inmarcesible Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.

Ya hemos argumentado en varias ocasiones en este blog sobre el estado del centro político y el liberalismo en España. Si la peripecia de esta opción política pudiese tener un personaje en L’Année… sería A. Ciudadanos convenció hace años a millones de españoles de que podía convertirse en su opción liberal para moderar a la izquierda y la derecha no extremista cuando sus variantes extremas no tenían tanto recorrido como hasta ahora. Pero algo le pasó en el camino (quizá la ambición de gobernar), apostó y perdió.

Ciudadanos gobierna en numerosos municipios y en algunas comunidades autónomas. Y seguro que sus representantes actúan con criterio y ayudan a la gestión cotidiana en cada ámbito político. También es cierto que la gran política se hace en el gobierno del Estado y que cuanto más local la acción de gobierno es menor es su impacto en los grandes asuntos que afectan al conjunto de los ciudadanos.

El resultado de todo esto es que, ante los problemas del desempleo, el reto demográfico, las pensiones, la educación, la sanidad, la revolución digital, el cambio climático, las libertades y la reforma de la justicia o la administración pública, la presencia de un partido liberal en España permitiría dejar atrás la polarización que bloquea los pactos de estado, entre otros factores. En muchos de estos graves asuntos, Ciudadanos carece de opinión estructurada, voces singulares que la expresen y trayectoria, aparte de intervenciones de turno en las cámaras más o menos enfocadas.

Si alguna vez tuvo el partido naranja la visión de un centro liberal moderador, ya no se acuerda.

Te he visto, y no me olvido

El señor X de L’Année… bien podría ser Unidas Podemos. Ha visto la posibilidad de «cruzar el Neva»Se adopta aquí el simbolismo de la orden que dio Lenin en la noche del 25 de octubre de 1917 de asaltar el Palacio de Invierno en Petrogrado (véase http://www.eyewitnesstohistory.com/bolshevik.htm, en la que reseña la vibrante obra de John Reed sobre los acontecimientos de la revolución rusa: https://www.marxists.org/ebooks/reed/ten-days-that-shook-the-world-reed.pdf). El asalto tuvo lugar el 7 de noviembre y fue, según lo describe el propio Reed (Capítulo 4), menos violento de lo que los relatos de las partes revolucionaria y contra revolucionaria popularizarían más tarde. y no se olvida de ello. Hubo un día en el que el partido morado, entonces denominado Unidos Podemos, rozó el cielo. Una encuestaVéase https://elpais.com/politica/2016/06/18/actualidad/1466246754_337343.htmldel 20 de junio de 2016 le daba 93 diputados (11 más que al PSOE) a una semana de las elecciones generales del 26-J, que acabaría ganando el PP y revalidando el mandato para gobernar.

Aquella encuesta estaba groseramente equivocada, pues el resultado final fueron 45 diputados para Unidos Podemos, no los 93 que vaticinaba la encuesta. Es decir, solo uno más de los que tenían conjuntamente los dos partidos que formaron la coalición hoy llamada Unidas Podemos. Pero, como a cualquier otro partido que se precie de tal, la coalición se enceló. Lo había visto. Y no se olvidan, eso no se olvida. Lo mismo le pasó a C’s cuando otras encuestas más recientes le situaban por encima del PP y se volvieron locos.

UP ya gobierna. Y, a diferencia de un partido liberal (si es que lo hubiera en España), cuya misión es moderar al partido de izquierdas (o progresista si es que lo hubiera en España) o de derechas (o conservador si es que lo hubiera en España) con el que forme coalición de gobierno para mantener la política lo más centrada posible, con los tintes propios de cada turno, lo que hacen los morados es exacerbar el izquierdismo del gobierno del estado. Nada que pueda extrañar a un lector curtido en los lances de la política. Pero, a la vez, un fenómeno poco saludable. Igual que lo sería la coalición de un partido de derechas (o conservador, si es que lo hubiera en España) con un partido de extrema derecha como lo es VOX.

UP lo ha visto (cruzar el Neva) y no se olvida. Al igual que el señor X de L’Année… incordia y quiere llevarse al electorado al otro lado del río helado en el que está el Palacio de Invierno de los Zares a pesar de los reiterados rechazos del olvidadizo electorado. Ya no es posible cambiar de nombre a la coalición, a ver si cambiando al hombre se lograse tal proeza.

No te he visto, pero me acuerdo

En la política española abundan las «memorias históricas». De personas, fieles seguidoras de lo que les cuentan otros, que, sin haber visto nada, sin entender siquiera la génesis de sucesos terribles, explicados por causas diversas emergidas de contextos complejos, se abonan a los relatos interesados de agitadores amantes de mezclar sucesos pasados y causas aparentes en las probetas del odio.

El señor M, tercer protagonista de L’Année…, quizá el marido de la señora A está constantemente retando al señor X y ganándole repetidamente en un juego de mesa. No es posible verificar si sabe algo, o lo sospecha, porque, además, ni siquiera está claro que guarde parentesco con la señora Y ni que, de saberlo, lo recuerde. Es más, quizá, un elemento visual, para el espectador, que materializa la pesada atmósfera surrealista de la puesta en escena. Un mero leitmotiv, expresión de la fatalidad que subyace a la relación entre los seres que participan en el encuentro del Chateau. Pero un leitmotiv que abruma como si quisiera mantenernos confinados en una habitación de la que no podemos salir.

Visto hoy en nuestra propia sociedad española, la desgracia de esta forma de estar presente y participar en el fluir de esta es que, siendo en efecto terribles los sucesos que se evocan en el actual debate español, los del enfrentamiento civil tras el golpe de estado, por estar bien documentados desde horas tempranas gracias al generoso esfuerzo de historiadores imparciales de allende nuestras fronteras, la dividen en vez de unirla en la firme determinación de nunca jamás caer en divisiones de esta naturaleza.

La evocación divisiva, en pleno siglo XXI, tras el formidable avance de la Transición, negando los avances, añorando formas autoritarias de gobierno pasadas o los intentos revolucionarios que traicionaron y dieron al traste con el valioso empeño de los reformadores republicanos del primer tercio del siglo pasado, es una pésima noticia para quienes pensamos que nuestro país necesita más reformadores y menos extremistas.

Las formaciones que, teniendo amplia presencia parlamentaria, practican el extremismo político, como es el caso de UP y VOX hacen un terrible favor a la democraciaYa hemos hablado de UP en la sección anterior. También esta formación practica el extremismo político, a nuestro entender, como estilo parlamentario, al margen de sus aspiraciones políticas. Junto a algunas otras formaciones de ámbito autonómico a las que no juzgamos necesario referirse en esta entrada.. Es más, diríase que desean socavarla. Son el señor M de L’Année… Y puede que lo sepan. Juegan repetitivamente a un «juego de sociedad» que pretenden ganar apoyándose en un pasado que ni vivieron ni son capaces de recordar cabalmente porque lo manipulan. Niegan algunas de las más elementales evidencias por las que, ya puestos a asumir dicho pasado, deberían pedir perdón ellos mismos, en vez de exigirlo a otros por las evidencias que les achacan. Si la viga que tienen en los ojos les doliese, no soportarían la vida.

Ni te he visto ni me acuerdo

Entra, por fin, la pesada y pesante atmósfera de L’Année… onírica, compulsiva, absurda, inescapable. La repetición hasta el infinito de la misma fotografía del instante que, al parecer, se nos olvida: el fugaz encuentro en Marienbad que los protagonistas del film pugnan por recuperar sin quererlo enteramente, incluso divididos en ese deseo entre el olvido y la cabezonería.

Si la sociedad española cree que el bucle permanente de recuerdos, agravios, acusaciones y reproches en que se ha convertido la política española es la mejor garantía para afrontar con éxito el futuro, o si no creyéndolo así sino tan solo una fracción del cuerpo social, el resto se abandona a la resignación, entonces tenemos un gravísimo problema.

El año que viene en Marienbad

No es fácil conocer el «alma española», como tampoco es fácil conocer el alma rusa o el alma de cualquier otro país del mundo. Entre otras cosas, porque puede que tal alma nacional no exista. Pero es el momento de evocar a dos grandes españoles que han reflexionado, cada uno a su manera, sobre el carácter de nuestro país: Goya y Buñuel. Dos aragoneses, por cierto, de un calado enorme. El primero supo captar el tremendismo de nuestro carácter y alumbró la pintura moderna. El segundo captó como nadie, en un insuperable estilo influido por la cinta de Resnais que ha pautado el desarrollo de esta entrada del primer aniversario de Una Buena Sociedad, lo mostrenco y recalcitrante de nuestra sociedad, incapaz, por lo visto, de acostumbrarse a una convivencia libre y gobernada por el juego limpio, la igualdad de oportunidades y el respeto a las ideas.

Seguimos, ¿no, perseverante hermano? ¡A por otro año de noticias sobre Una Buena Sociedad! En algún momento de este año que entra deberíamos visitar Marienbad… ¿no crees?

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