Uno de los fenómenos que más sorprendió al joven Tocqueville durante su periplo por los Estados Unidos de América fue el alcance y la importancia que tenía la religión en la joven democracia norteamericana. Al contrario de lo que sucedía en Francia ―donde el ascenso de una época igualitarista venía acompañado de constantes distanciamientos y choques entre la religión, en concreto católica, y los nuevos impulsos sociales y políticos― en la república norteamericana la democracia y la religión parecían convivir de manera armónica. «América ―escribió Tocqueville― es la región más democrática de la Tierra y, al mismo tiempo, el país donde, según informes fidedignos, la religión católica hace más progresos»1.
El moderadito, «legislador de su propia reflexión»
- Por Mercedes López Mateo
¿Está el conocimiento reñido con la maldad? Sería la pregunta que Sócrates se habría…






