Del destape a la movida: la cultura de la transición

El aprendizaje de la libertad, 1973-1986

JOSÉ CARLOS MAINER, SANTOS JULIÁ

Alianza, Ensayo, Madrid, 296 págs.

Resulta incuestionable a estas alturas –y ya prácticamente asumido con todas sus consecuencias-que el breve intervalo cronológico etiquetado como «la transición» (en el contexto hispano huelgan más especificaciones) se ha erigido en uno de esos períodos privilegiados que atraen de modo inagotable la atención –casi al nivel de la guerra civil, y al paso que vamos, con visos de superarla-de los más diversos cultivadores de las ciencias sociales, y aun también, por desgracia, de los simples aficionados. Prácticamente no hay faceta de este proceso –el entramado institucional, la cuestión militar, el terrorismo, la prensa…– que no cuente ya con una densa nómina de aportaciones, muy desiguales en verdad, pero por ello mismo más necesitadas del escrutinio serio y desapasionado. Algo –esto último– que sin duda irá facilitando el paso del tiempo. Mientras tanto, ha llegado el momento de empezar por lo menos a poner cierto orden –una mínima limpieza higiénica, como se postula en el volumen que comentamos– en esa mescolanza de datos (a veces sesgados), memorias y revelaciones (a menudo selectivas o interesadas) y supuestos providencialismos. Tal es en el fondo la causa motriz de este volumen por lo que toca al torbellino cultural de aquellos inquietos y contradictorios años, en los que (por un cúmulo de circunstancias, pero en particular la libertad recobrada) los cánones tradicionales aparecían tan alborotados como el pelo a los ritmos ye-yé. El objetivo primario, por tanto, es trazar una síntesis clara y coherente, destilar lo esencial y significativo, resaltar unos hilos conductores entre tanta maraña interpretativa y documental generada por los acontecimientos y protagonistas de un tiempo (quizás en exceso) feraz.

Para ello, el análisis se dispone y despliega en dos secciones muy desiguales, claramente diferenciadas, que responden por un lado a la división convencional entre el nivel socio-político y la vida cultural propiamente dicha, pero que resulta por otra parte sumamente funcional para delimitar los respectivos campos de especialización de los autores: así, Santos Juliá se encarga del apretado resumen inicial sobre «Cambio social y cultura política», y José Carlos Mainer trata en las páginas siguientes (que constituyen en extensión el grueso del libro, sus tres cuartas partes) de lo que tradicionalmente se entiende como «cultura popular» y de la cultura en su sentido más estricto (o sea, la vida literaria, artística y universitaria). Pese a esta partición tan nítida, el libro presenta una homogeneidad más acusada de lo que en principio sería previsible y, desde luego, bastante superior a otras obras recientes de similares características. No estamos, por decirlo claramente, ante una mera yuxtaposición.

En buena medida, la razón de ello puede desprenderse del propio encabezamiento –El aprendizaje de la libertad–, que es en realidad más que un título: un tono, una óptica, un sentido, una interpretación que permea todas sus páginas, y que posibilita de un modo falsamente natural (es decir, resultado de una profunda reflexión previa) lo que en el fondo son las dos mayores virtudes de la obra. En primer lugar, como antes se sugirió, el criterio de que es la recuperación de la libertad el factor determinante de los comportamientos individuales y colectivos de la época, fuera cual fuese su ámbito y manifestación. No en vano Juliá titula su capítulo central «Aprendiendo el lenguaje de la democracia», y Mainer pondera «la mutación sin precedentes de la moral española, que hoy debe ser una de las más comprensivas de Europa».

En segundo término, y concatenado con lo anterior, destaca una gran flexibilidad metodológica en el tratamiento de los temas, que desemboca en una especie de mirada transversal y omnicomprensiva, a tono con la antes aludida dinamización que entraña el fin de la dictadura. Flexibilidad, dicho sea de paso, que se hace extensiva a la delimitación cronológica, teóricamente los tres lustros escasos que median entre el asesinato de Carrero y la integración política en Europa, pero que en la práctica se toman como enmarques de un cuadro complejo que cabalmente necesita para ser entendido de múltiples incursiones en el pasado, incluso en los decenios en que el franquismo distaba mucho de ser la «estaca podrida» que cantaba Lluís Llach.

El objeto de estudio y el observador, la realidad y la perspectiva, se armonizan así con absoluta fluidez, se funden en un fresco pleno de sentido. Incluso los más refractarios a cierto confusionismo cultural habrán de reconocer que en dicha época, más que nunca, muchos fenómenos de la vida española se presentan como un totum revolutum de ingredientes más bien heterogéneos: una actitud ambivalente hacia el pasado (memoria y olvido, ajuste de cuentas y recuperación), que se proyecta hacia un futuro incierto (miedo, esperanza), mientras se vive de modo frenético el presente: destape, transgresión, compromiso, movilización, movida, desencanto… Por todo ello podemos comprender y aceptar que en el análisis de Mainer (inevitablemente más específico y polémico que el de Juliá) aparezcan Valdano y Adolfo Domínguez, Nadiuska y Ramoncín, junto al movimiento contra Lemóniz y los premios Planeta. Una «pintoresca promiscuidad», como aquí mismo se reconoce, que en cualquier caso, nos guste o no, se constituye en escaparate o reflejo exacto de lo que fue aquella época: estimulante pero también hortera, gozosa y desmedida, cheli y canalla.

Conviene, en cualquier caso, subrayar que no deben buscarse aquí grandes novedades. La finalidad era, según se apuntó antes, trazar un ajustado resumen de la efervescencia cultural de la transición. Si, pese a los aparentes desmadres (el «libertinaje» contra el que advertían los nostálgicos recalcitrantes), la moderación fue, según Juliá, el signo o la clave que marcó decisivamente el comportamiento político de los españoles durante esos años, bien pudiera hacerse extensible tal virtud a los propios autores, que en el análisis de ese revuelto panorama saben mantener un excelente criterio de distanciamiento y hasta de pretendida frialdad. No es menos cierto que ello tiene su envés en algunas páginas de Mainer, densamente cargadas de autores y títulos en forma de retahílas academicistas, y en algunas apreciaciones quizás en exceso complacientes (como cuando se trata del nivel de la ciencia española). Pero en conjunto el balance es más que positivo: el lector encontrará en estas páginas una de las síntesis más completas de lo que supuso culturalmente para los españoles el reencuentro con la libertad.

Ficha técnica

4 '
0

Compartir

También de interés.

Recordamos a nuestros suscriptores que, con ocasión del regreso al papel de Revista de Libros, el día 10 de diciembre, a las 19.00h., en la Fundación Ramón Areces, la escritora Elvira Navarro, el periodista cultural Jesús García Calero y el filósofo Javier Moscoso dialogarán sobre cómo se transforman los géneros literarios y cambian los lectores; sobre cómo, en nuestros tiempos, las ficciones conviven con realidades, ya sea en la historia o en la literatura, o cómo el formato, ya sea digital o material, determina nuestra relación con los libros y sus críticos.

El mundo del libro, ese maravilloso invento que nos acompaña desde hace milenios, sufre en la actualidad transformaciones en su diseño, en su público y en sus propósitos. Así que, mientras aprendemos a leer en diagonal en los formatos digitales, seguimos pasando páginas, cuestionando premios y jurados, formando comunidades y asociaciones, y anunciando una y otra vez la muerte del papel que, afortunadamente, nunca llega a producirse.

Elvira Navarro es escritora de fama internacional. Su última obra publicada es La sangre está cayendo al patio.

Jesús García Calero es periodista, director de ABC Cultural.

Javier Moscoso, profesor de investigación del CSIC, es director de Revista de Libros.

Premio a la mejor contribución, reseña o ensayo, para menores de 35 años.

Con objeto de fomentar y poner en valor la escritura y la lectura crítica entre jóvenes talentos, y con la colaboración de la Fundació Banc Sabadell, Revista de Libros convoca el premio «Nuevas voces» destinado a reconocer reseñas y breves ensayos publicados en nuestras páginas. El premio, de carácter anual, tendrá una dotación económica de 1.000 euros, que se entregarán en un acto institucional en octubre de este año.