Consecuencias agroalimentarias del Brexit

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email

El Brexit, como se denomina la posible salida británica de la disciplina de la Unión Europea, será sometido a referéndum el próximo mes de junio y su aprobación significaría que la salida pudiera producirse antes de finales de 2016. Las posibles consecuencias económicas de este impredecible acontecimiento traen de cabeza a los gobiernos de los países miembros y han sido consideradas con preocupación en la última reunión del G-20. ¿Cuáles serían las consecuencias de la salida para el sector agroalimentario? Para contestar a esta pregunta, glosaremos brevemente algunas ideas plasmadas por el profesor Allan Buckwell en un largo informe emitido a instancias de la Worshipful Company of Farmers.

Las incertidumbres creadas por el Brexit para la agricultura serían, en principio, de gran calado, dado que ésta depende en gran medida de los apoyos comunitarios. ¿Qué medidas sustituirían a las actuales regulaciones comunitarias y la vigente Política Agraria Comunitaria? Es difícil saberlo. Por un lado, el acceso del Reino Unido al mercado único europeo, como miembro de pleno derecho, es óptimo, y sus beneficios del elevado número de tratados comerciales de la Unión Europea con países extracomunitarios son indudables. Por otro lado, la política agrícola post-Brexit está por determinar, ya que no estará especificada en el referéndum y es de suponer que el período de transición puede ser duro. No hay que olvidar que la agricultura se lleva la parte del león en la política comunitaria. ¿Cómo se modificarían los presupuestos británicos en el caso de que se produzca el Brexit? Nadie lo sabe.

Según Buckwell, «Cualquiera que sea el resultado, habrá mayor control de aduanas y mayores costes comerciales recíprocos en el comercio con la Unión Europea […]. El apoyo a la agricultura doméstica no será mayor que bajo la Política Agraria Comunitaria, y podría ser menor […]. Desde la perspectiva del paisaje y del medio ambiente se piensa que existe un riesgo de deterioro fuertemente aumentado asociado a los posibles desarrollos fuera de la Unión Europea».

¿Ha sido beneficiosa la Política Agraria Comunitaria para la agricultura del Reino Unido? Pocos dentro y fuera del ámbito agrícola británico tienen una alta opinión de ella, de la que piensan que «sus mecanismos de apoyo están mal apuntados, son ineficientes y dan poco a cambio del dinero público». Si, para ganar perspectiva, se consideran la producción y los ingresos antes y después del ingreso del Reino Unido en la Unión Europea en 1973, no parece que la agricultura británica floreciera después del acceso, lo que induce a pensar que una posible salida no tendrá un efecto mayor sobre estos parámetros.

Cita Buckwell a los economistas: «[…] la inyección de subsidios a un mercado competitivo como la agricultura no aumenta los ingresos en el sector. Más bien […] [los ingresos adicionales] son compartidos […] por toda la cadena de suministro alimentario, y se capitalizan en el valor de la tierra cultivada». Esto sugiere que la retirada de los subsidios podría tener el efecto contrario.
Buckwell piensa que el Brexit podría no ser un completo desastre, pero espera vivamente que no se produzca.

Lo que sí parece obvio es que con el Brexit tendríamos barreras añadidas para nuestras exportaciones de productos agrícolas al Reino Unido.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on telegram
Share on whatsapp
Share on email

Últimas publicaciones

Últimos Libros