Archivo Revista de Libros

El inquietante encanto de la República de Weimar

La República de Weimar, sucesora en 1919 del Segundo Imperio alemán tras la derrota en la Primera Guerra Mundial y liquidada en 1933 al ascender Adolf Hitler a la cancillería de lo que todavía tenía nombre oficial de Deutsches Reich, sigue ejerciendo cien años después de su nacimiento una fascinación indudable sobre las generaciones posteriores a 1945. Encanto, si se quiere, un tanto morboso, que resucita de forma periódica en tiempos de turbulencias democráticas, desafíos a las certidumbres de los sistemas democráticos construidos después de la Segunda Guerra Mundial, incertidumbre económica y difusas amenazas en el horizonte. Weimar se convirtió en un símbolo político lastrado, sinónimo de democracia fracasada en una sociedad moderna, consumida por enemigos internos y llegados al poder mediante unas elecciones.

Leer más »

Matones callejeros con aires de húsares

Pocos temas siguen fascinando tanto a los historiadores de todo el mundo como el nacionalsocialismo. Cientos de artículos y decenas de monografías se publican cada año en los principales idiomas científicos alrededor de esa cuestión. Casi todas sus facetas parecen haber sido cubiertas desde distintos ángulos: los orígenes del movimiento nazi, su ascenso al poder, su institucionalización, los diversos aspectos del desarrollo y puesta en práctica de su programa ideológico, la impregnación de la sociedad alemana por el nazismo, o su contribución a forjar el universo mental de los combatientes que lucharon y a menudo exterminaron civiles en los diversos frentes de guerra.

Parecía difícil, por tanto, poder aportar algo nuevo a esta historia. Y aún más desde una historiografía relativamente periférica y tradicionalmente ensimismada en sus propios fantasmas como lo es la española. Sin embargo, que todavía es posible aportar toques nuevos y distintivos es el desafío que acepta Jesús Casquete, profesor de Historia de los Movimientos Sociales y Políticos en la Universidad del País Vasco. 

Leer más »

¿Un oso herbívoro?

«Alemania es fuerte como un oso; pero es herbívoro, y sus vecinos lo saben». La frase se atribuye al ministro de Asuntos Exteriores alemán durante la etapa de gobierno rojiverde (alianza de socialdemócratas y ecologistas) entre 1998 y 2005, Joschka Fischer. Describía bien lo que en aquel momento era la paradoja del poder alemán: la economía más fuerte de la Unión Europea, el motor económico de la misma, un actor fundamental en la formulación de la política común europea, pero un actor reticente a asumir un papel proactivo en política exterior, en buena parte por el temor a los fantasmas del pasado reciente. Un excesivo poder alemán causaba recelo en sus vecinos. Y razones históricas no faltaban para ello.

Leer más »

Últimas publicaciones

Reseñas