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39 – Thirty Nine

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Entre periodistas y comentaristas en Estados Unidos es habitual referirse a los presidentes por el orden cronológico en que se suceden unos a otros, independientemente del número de mandatos que hayan obtenido. De esta manera, George Washington, el primero, es 1 –One– y Joseph Robinette Biden Jr., el actual presidente, es 46 – Forty Six–. Entre 1 y 46 se encuentran los otros cuarenta y cuatro presidentes estadounidenses entre los que destacaríamos, a vuelapluma ya que no es su exégesis o condena el objetivo de nuestra entrada de hoy, a unos pocos que hoy llaman nuestra atención.

En primer lugar, mencionaremos a 6 –Six–, John Quincy Adams, el único presidente estadounidense que robó una elecciónEste hecho se conoce como una de las tres corrupt bargains en la historia americana: https://en.wikipedia.org/wiki/1824_United_States_presidential_election., la de 1824, y a 32 –Thirty Two –, Franklin Delano Roosevelt (FDR), que ganó cuatro elecciones presidenciales seguidas, todo un récord, y murió al poco de comenzar su cuarto mandato, en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, tras haber liderado a su país durante doce años en que Estados Unidos se reinventó como sociedad avanzada y llegó a la cumbre de un poder que aun hoy se mantiene sin rival. Seguiremos con dos tríos presidenciales muy significativos en la historia de Estados Unidos.

En la lista de presidentes estadounidenses, también se encuentran 35 –Thirty Five – , John Fitzgerald Kennedy (JFK), heroico, inteligente, visionario, elocuente y carismático, asesinado en noviembre de 1963; 36 –Thirty Six–, Lyndon Baines Johnson (LBJ), un titán del Senado que supo negociar un programa legislativo de libertades y derechos civiles que le ha llevado al lado grande de la historia, a pesar de la tragedia y vergüenza de Vietnam; y 37 –Thirty Seven–, Richard Milhous Nixon, un presidente que, aun insistiendo en que «I am not a crook», ciertamente fue un delincuente, pero tuvo el detalle de no intentar la destrucción del sistema de gobierno estadounidense como lo intentó, y ya no existe duda alguna de ello, el infame 45 –Forty Five–.

Finalmente, no dejaremos de mencionar, claro está, a tres presidentes que desperdiciaron la oportunidad de construir un mundo mejor que les brindó la desaparición de la Unión Soviética. Nos referimos a 42 –Forty Two–, William Jefferson Clinton, quien por mentir bajo juramento echó por la borda su inmensa inteligencia política, 43 –Forty Three–, George Walker Bush, que con su corta inteligencia se dejó llevar por su vicepresidente Dick Cheney al fiasco de Iraq, y 44 –Forty Four–, Barack Hussein Obama II, un hombre inteligente, decente, visionario y elocuente también, pero mal gestor, y lo decimos con harto dolor de corazón.

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Como ya habrán podido comprobar, amables lectores, si llevan la cuenta y han escrito «Quien es el 39 presidente de Estados Unidos» en su buscador favorito, nuestra entrada de hoy está dedicada a James Earl Carter Jr., más conocido como Jimmy Carter, o Thirty Nine a secas.

Hace unos días, la fundación Carter Center anunció que el expresidente Carter había entrado en una fase de cuidados paliativos en su vivienda en Plains, estado de Georgia, tras varios meses de cortas estancias hospitalarias para tratar un cáncer que había avanzado más allá de la remisiónEn Estados Unidos, esta fase de la vida que, tristemente, afecta a más de un millón de ciudadanos de este país, se denomina hospice care y puede realizarse tanto en centros especializados como en las residencias de los enfermos, asistidos en ambos casos por familiares y personal sanitario. https://www.usatoday.com/story/news/politics/2023/02/18/jimmy-carter-enters-hospice-care/11292241002/.. Esta noticia nos entristeció, no podemos negarlo. Y, por lo tanto, hoy queremos dedicar un pequeño homenaje a un auténtico American OriginalJimmy Carter es uno de nuestros más admirados personajes. El mundo necesita líderes como él. La noticia de su decisión de buscar cuidados paliativos nos sacudió como pocas, francamente, pues la consideramos de una dignidad insuperable, además de la tristeza de saber que una vida tan noble se apagaba. Desgraciadamente, en España, la leyenda negra contra Estados Unidos (ríanse ustedes de quejidos «rocabareistas») impide a muchos ver la cantidad de luces –solo ven las sombras– que hay en este país único. . Jimmy Carter tiene 98 años y han pasado más de 46 desde que fue elegido presidente en noviembre de 1976. Antes de llegar a la presidencia, Carter fue senador estatal y gobernador en Georgia, su estado natal. Su carrera política empezó en 1963 y concluyó con su presidencia el 14 de enero de 1981, día en que Ronald Reagan comenzó su primer mandato como presidente.

La presidencia de Jimmy Carter ha sido considerada un fracaso hasta muy recientemente, a la par que sus actividades pospresidenciales han recibido alabanzas generalizadas por la filantropía que han perseguido, su labor internacional en favor de los derechos humanos y elecciones libres, su crítica constante y pública a los regímenes autoritarios y violadores de los derechos humanos, ya fueran Israel o Rusia, y el ejemplo personal de un hombre inteligente y compasivo. Su labor humanitaria se centra en el Carter Center, fundado por Jimmy y Rosalynn Carter (su esposa, con quien celebró el 75 aniversario de boda en julio de 2021) en 1982, que colabora regularmente con la Organización Mundial de la Salud para aliviar el sufrimiento humano. Su voluntariado con la fundación Habitat for Humanity se remonta a décadas, construyendo casas para familias de renta baja, cuyos miembros participan en la construcción de su propia vivienda, aportando su trabajo como si fuera pago por la vivienda. Durante sus ochenta años, y aun en sus primeros noventa, era frecuente ver a Jimmy Carter con la sonrisa en los labios, vaqueros y camisa a cuadros, pañuelo rojo al cuello, enarbolando un martillo con una mano en la que destacaba un pulgar con una uña negra por el hematoma producido, si no por ese mismo martillo, seguramente por otro mucho más grande. Todo un personaje. Y un admirable ser humano.

Con respecto a sus opiniones sobre los presidentes que le han sucedido, nunca tuvo pelos en la lengua aunque tampoco los criticó gratuitamente. Pero no le importaba criticarlos on the record y públicamente. Le disgustaba la dudosa moralidad y ética de la administración Clinton. Le ofendía la beligerancia de los Neocons de Bush hijo y de Dick Cheney. Criticó a Obama cuando este se aficionó a desplegar drones que acabaron con muchas vidas civiles. Y consideraba actos de traición los ataques de Trump a las instituciones del Estado.

Pero hay más. Desde hace poco, la presidencia de Jimmy Carter se ha venido reevaluando y hoy se considera que ni sus aspectos negativos fueron tantos ni el éxito que se atribuye a su sucesor, Ronald Reagan, es tan exclusivo, ni tan original, como se venía creyendo. Haremos referencia a dos artículos recientes, uno publicado en The New York Times y otro por el inteligente e informado analista Noah SmithVéanse https://www.nytimes.com/2023/02/20/opinion/kai-bird-jimmy-carter-life.html y Repost: Much of what you’ve heard about Carter and Reagan is wrong (substack.com)..

Durante la presidencia de Carter, entre enero de 1977 y enero de 1981, la situación económica en Estados Unidos y en el resto del mundo desarrollado, era la conocida por «estanflación», es decir una empobrecedora combinación de estancamiento económico con inflación. Pero las medidas que se tomaron durante la presidencia de Carter, entre ellas el nombramiento del legendario banquero central Paul Volcker, y la desregulación de amplios sectores de la economía, cuyo éxito posterior se atribuyó a Reagan, parecían no estar dando fruto cuando se implementaron. Las expectativas de petróleo caro (¡y cómo se habrían de invalidar estas expectativas andando el tiempo!) parecían dominar el futuro, y la misma actitud seria y pensativa de Jimmy Carter, que comprendía lo complicado del momento que atravesaba el país, crearon un clima de pesimismo que Ronald Reagan, con una disposición risueña y un buen sentido del humor, además de una fluidez verbal considerable –no en vano era actor, aunque lo fuera de lista B – supo explotar con una habilidad que le proporcionó una victoria electoral masiva en noviembre de 1980.

Si las cosas empezaron a mejorar durante la administración Reagan fue porque los cimientos (desde el nombramiento de Paul Volcker hasta las negociaciones de armas nucleares con los soviéticos, pasando por la apertura a la China de Deng Xiaoping y la desregulación, como hemos comentado anteriormente) se habían establecido durante la administración Carter y porque una reestructuración de la economía americana como la que tuvo lugar en los años 70 del pasado siglo no se improvisa de la noche a la mañana. Fueron necesarios varios años, ya bien avanzada la administración Reagan para que los frutos de las medidas tomadas por Jimmy Carter se pudieran observar. Y fueron necesarios todavía más años para que se reconociera el importante papel jugado por el presidente Carter.

Indudablemente, la caída del régimen del Sha de Persia y la revolución islámica que le siguió en Irán, con la crisis de los rehenes en la embajada americana en noviembre de 1979 en conjunción con la segunda crisis del petróleo, prácticamente hundieron la presidencia de Carter. Y a pesar de las injustificadas evaluaciones del momento en lo económico y político, incluso entonces, la hazaña personal de Carter en el área de las relaciones internacionales, erradicando la guerra entre Egipto e Israel, país este ultimo al que Carter nunca ha dejado de criticar públicamente por su política de anexiones de territorio palestino, fue siempre considerada como el único intento serio de paz en una zona del mundo tan castigada por la violencia. Y creemos que los Acuerdos de Camp David, firmados en marzo de 1979 siguen siendo el único intento serio de paz en Oriente Medio.

El artículo en The New York Times que referenciamos, comienza así, refiriéndose a Jimmy CarterHe aquí el texto en el inglés original: The man was not what you think. He was tough. He was extremely intimidating. Jimmy Carter was probably the most intelligent, hard-working and decent man to have occupied the Oval Office in the 20th century.: «Este hombre no era lo que uno podría pesar de él. Era duro. Era extremadamente intimidante. Jimmy Carter era el hombre más inteligente, más esforzado y decente que ha ocupado la Oval Office en todo el siglo XX».

Y si miramos a toda su trayectoria vital, desde su heroico descenso por el interior de un reactor nuclear en peligro, siendo oficial de la Armada estadounidense en 1952, hasta hoy mismo, en que su decisión de terminar sus días en su casa, entre los suyos, y recibiendo cuidados paliativos, ha puesto en primera plana la realidad y la necesidad de acompañar a nuestros seres queridos hasta el final, no podemos sino concluir que Jimmy Carter, un auténtico American Original, es humanidad pura, tan acogedor en su relación con propios y extraños, como duro fuera con sus rivales políticos y hasta compañeros de partido.

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