Queridos lectores, suspendemos las publicaciones, como en años anteriores, hasta el 5 de Septiembre. ¡Feliz Verano!

Un mundo herido

Alejandro solía tomar el sol en la puerta de su casa. Sacaba una silla de playa, con franjas blancas y azules, y se sentaba, protegiéndose la cabeza con una gorra de los Chicago Bulls. Si era verano, se ponía el bañador y una camisa desabotonada. Descalzo, con el pelo largo y una barba de náufrago, llamaba la atención de los turistas que a veces se acercaban al pueblo, atraídos por las casas de pizarra y la diminuta iglesia, un prodigio de sencillez y equilibrio. 

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