Queridos lectores, suspendemos las publicaciones, como en años anteriores, hasta el 10 de Enero. ¡Feliz Navidad!

El filósofo, su boina y un teléfono (I)

En distintas ocasiones nos hemos ocupado en esta sección del humor de Miguel Gila (Madrid, 1919-Barcelona, 2001), pero casi siempre ha sido de modo indirecto, al tratar otros asuntos para los que venía al pelo alguna de las ocurrencias, caracterizaciones, bromas o chistes del célebre cómico. La publicación ahora de un grueso volumen que aspira a ser una antología de su trabajo y su peripecia vital es una magnífica excusa para centrarnos en el personaje de carne y hueso –el hombre, como suele decirse–, en su manera de entender el humor y, sobre todo, en el personaje inventado que casi lo devora: el cateto clarividente y genial con su boina y su descacharrante teléfono. Ya pueden imaginarse que el libro no lo ha escrito él, que lleva muerto casi dos décadas, pero sí es un libro muy suyo por cuanto tiene un montón de páginas de su puño y letra. Es decir, que el libro reproduce fielmente muchos de sus textos. En contra de lo que la mayoría de la gente cree, Gila no se limitaba sólo a urdir esos episodios por los que ganó merecida popularidad, sobre todo gracias a la televisión, sino que fue un humorista de más amplio espectro, básicamente como escritor y caricaturista.

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Tintín: retrato del héroe adolescente

Tintín es un mito del siglo XX. Su moral de scout ha inspirado a varias generaciones de lectores con edades comprendidas entre los siete y los setenta y siete años. Nacido en Etterbeek (Bélgica) en 1907, Georges Remi, mundialmente conocido por el seudónimo artístico de Hergé, se incorporó al movimiento scout de niño. De padre valón y madre flamenca, primero perteneció a los scouts laicos, pero tras su confirmación en la iglesia de Sainte-Gertrude y su ingreso en el colegio arzobispal de Saint-Boniface, pasó a los scouts católicos, presionado por sus padres. Siempre recordaría ese cambio como una deslealtad. Explorador competente y con dotes de liderazgo, será nombrado jefe de patrulla y se le asignará el apodo de «Zorro Curioso» como tótem, de acuerdo con la tradición scout de copiar las costumbres de los pueblos nativos de Estados Unidos. Durante los campamentos de verano, viajará a Italia, Suiza, Austria y España. Entre julio y agosto de 1923, cruzará los Pirineos, pasando por Lourdes. Casi trescientos kilómetros a pie, una experiencia física y espiritual que echará raíces en su interior, inculcándole un exigente rigor moral. En sus célebres conversaciones en Bruselas con Numa Sadoul a principios de los años setenta, reconocerá: «Tintín nació, ciertamente, de mi deseo inconsciente de ser perfecto, de ser un “héroe”».

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