El arte de la guerra civil
En 1905, trece años antes de que estallara en Rusia la guerra civil entre rojos y blancos, Lenin exhortaba al proletariado ruso a aprender «el arte de la guerra civil», tan necesario, según él, para afrontar con éxito los retos del nuevo siglo: «La revolución es la guerra», sentenciaba con ese tono inapelable que le haría famoso. No era aquella la primera vez que elogiaba las propiedades históricas de la guerra civil. Un año antes, en su ensayo Un paso adelante, dos pasos atrás, había incluido una extraña referencia a ella al definir al Partido Socialdemócrata ruso, recientemente dividido en dos facciones (bolchevique y menchevique), como el partido de una clase social que se encuentra «casi toda» representada en él. Y sin casi, porque en tiempos de guerra civil, añadía, esa clase está «toda entera» en el partido . Aquí se advierte ya, en fecha muy temprana, una de las razones de su fascinación por un concepto omnipresente en su voluminosa producción doctrinal y política.






