
Prostitución, feminismo y las guerras del sexo
La prostitución y la pornografía han planteado, y siguen planteando, una encrucijada a la teoría feminista. En las postrimerías del pasado siglo fueron autoras como Catharine MacKinnon o Andrea Dworkin quienes más se destacaron en denunciar que esas actividades son una expresión radical del dominio patriarcal y su correa de transmisión; hoy constituyen legión las pensadoras que así se manifiestan en foros de toda laya. Pero el asunto es antiguo, como nos recuerda Ana de Miguel en Neoliberalismo sexual, premio Ángeles Durán del Instituto de Estudios de la Mujer de la Universidad Autónoma de Madrid en su edición de 2016, y que será objeto de comentario en las páginas que siguen. Aleksandra Kolontái, por ejemplo, una importante teórica del marxismo feminista de principios del siglo XX, ya habría consignado en La nueva moral sexual (1910) que la prostitución, como el matrimonio, obstaculiza el fomento de los sentimientos de solidaridad y camaradería entre los seres humanos.






