El eclipse de Dios y la mesa compartida
Martin Buber ha caído en un relativo olvido. Algunos lo consideran un filósofo menor, si bien nadie le escatima palabras de reconocimiento como ser humano. Nacido en Viena en 1878, hablaba con fluidez yidis, alemán, francés, hebreo y polaco. Sionista desde sus años de estudiante universitario, mantuvo una relación conflictiva con Theodor Herzl. Mientras ejerció la docencia en la Universidad de Fráncfort, trabajó conjuntamente con Franz Rosenzweig, traduciendo la Biblia hebrea al alemán. En 1938 se exilió en Jerusalén, huyendo de la barbarie nazi. No se marchó sin ofrecer cierta resistencia, creando instituciones educativas para judíos, que habían perdido el derecho de asistir a las escuelas públicas.






