Queridos lectores, suspendemos las publicaciones, como en años anteriores, hasta el 5 de Septiembre. ¡Feliz Verano!

Año Internacional de las Legumbres 2016

Las legumbres ?las lentejas, los garbanzos, las alubias y otras? son ingredientes fundamentales de platos de cuchara típicos de la dieta mediterránea cuyo consumo viene declinando desde hace décadas. En realidad, el consumo de legumbres ha disminuido a escala global y esto ha llevado a la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su 68º período de sesiones, a proclamar el año 2016 como Año de las Legumbres.

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Simone Weil, una pasión encarnada

Simone Weil nunca produce indiferencia. Su peripecia personal aún despierta asombro. De orígenes judíos, se acercó al catolicismo a partir de una experiencia mística, pero no llegó a bautizarse por considerar que su alma aún debía recorrer un importante trecho para merecer la gracia de los sacramentos. Nacida en una familia burguesa, fue profesora de filosofía durante un tiempo, pero no tardó en abandonar las aulas para trabajar como simple operaria de una fábrica. Su constitución débil y su mente inquieta le impidieron adaptarse a una rutina laboral extenuante. 

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Hay vida después de la muerte (I)

Hace poco los lectores de La Vanguardia–no sé si de otros rotativos, aunque supongo que también– pudieron leer un titular impactante: «Becan con cuatro millones a un filósofo para que descubra si hay vida eterna». Confieso que lo primero que hice fue mirar la fecha, por si correspondía al 28 de diciembre. No era el caso. Por si fuera poco, venía en la sección de Ciencia. O sea, que iba en serio. Picado por la curiosidad (y pensando que tenía que descubrir dónde estaba el truco) leí, entre otras cosas, lo siguiente: «La Universidad de California en Riverside (UCR) ha recibido una donación de unos cuatro millones de euros para estudiar si puede existir la vida eterna.

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En la época de la farsa y la amnesia

En los años sesenta y setenta del pasado siglo, un país que se veía como la nación más sofisticada del mundo cayó presa del hechizo del mayor asesino de masas de la historia. Mao Zedong contaba con admiradores en muchos lugares, pero únicamente en Francia su atractivo se extendió más allá de los pequeños grupos de revolucionarios. Lo más granado de la intelligentsia progresista –de Jean-Paul Sartre a Michel Foucault, Roland Barthes y Jean-Luc Godard–, así como grandes pilares del establishment conservador, se mostraban entusiasmados con él. André Malraux fue el panegirista más desmesurado de Mao. Alain Peyrefitte, otro pez gordo gaullista, publicó un best seller en 1973 en el que defendía que, bajo la dirección de Mao, China estaba destinada a la grandeza. El presidente Valéry Giscard d’Estaing llamó a Mao un «faro» para la humanidad.

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