El hijo no querido de la Ilustración
El feminismo es un hijo de la Ilustración, pero un hijo no querido. Nació porque algunas mentes ilustradas –mujeres todas ellas, con alguna contadísima excepción– lo concibieron, lo trajeron al mundo y el nuevo vástago fue creciendo y reproduciéndose, cada vez con más ímpetu, de generación en generación. El feminismo remata una Ilustración que, sin las reivindicaciones feministas…






