ENSAYO
«Famélico estáis. Es que no como» «Famélico estáis. Es que no como»
por por Fernando Checa

La actual situación de emergencia sanitaria a nivel global ha reabierto el viejo debate en torno a la necesidad y perentoriedad de la cultura en una situación de crisis económica. Se trata de una cuestión que va más allá de los problemas en torno a su financiación, aunque, finalmente, siempre acabe concretándose en términos económicos. Dada la amplitud del tema nos centraremos en uno de los ámbitos más significativos de la cultura en los tiempos actuales, como es el de los museos de arte, aunque sin perder de vista, como haremos al final, una perspectiva de carácter general.
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BLOGS
Deuda
José Antonio Herce / Miguel Ángel Herce - UNA BUENA SOCIEDAD

Uno de nosotros es un ferviente aficionado a los musicales de Broadway, y aunque ha tenido la fortuna de ver varios espléndidos musicales en directo (WickedA Chorus LineNewsiesBilly EliotThe Book of Mormon …), el espectacular Hamilton no es uno de ellos. Se consuela, sin embargo, disfrutando de números sueltos de este musical en YouTube. Uno de los más populares, e interesante dado el tema que hoy nos ocupa, es The Room Where It Happens.
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Tintín en el país de los soviets
Rafael Narbona - VIAJE A SIRACUSA

Hergé describió Tintín en el país de los soviets como «una transgresión de juventud». Durante mucho tiempo se opuso a su reedición y cuando al fin salió de nuevo a la luz —principalmente para contrarrestar las ediciones piratas de mediocre calidad que circulaban a precios astronómicos—, afirmó que el álbum debía leerse como «un juego» y no como una obra de creación, pues aún se hallaba muy lejos su madurez artística. A diferencia de otras aventuras, Tintín en el país de los soviets nunca se reelaboró ni coloreó. Solo hace un año apareció una edición en color en el ámbito franco-belga. He visto algunas planchas y no me desagradan. Es el único álbum que leí ya de adulto. Conocí su existencia durante los años de la universidad, pero su fama de tebeo reaccionario me disuadió, si bien no apagó mi lealtad hacia el joven reportero que tan buenos momentos me había proporcionado durante mi niñez y adolescencia. Aún recuerdo emocionado los días en que mi madre aparecía con un nuevo álbum, pidiéndome que lo empezara después de acabar los deberes. Para mí, la felicidad era tumbarme de espaldas en una alfombra, con la cabeza apoyada en Tristán, mi pastor alemán, y con una aventura de Tintín en las manos, mientras escuchaba a los Beatles en un rudimentario tocadiscos y satisfacía mi apetito con unas esponjosas magdalenas bañadas en leche caliente.
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De la gran divergencia a la globalización
Julio Aramberri - EL RUIDO Y LA FURIA

Hace veinte años, Kenneth Pomeranz argüía en contra de la extendida noción de que el desarrollo económico de Europa occidental había obedecido a razones únicas y excepcionales (The Great Divergence. China, Europe, and the Making of the Modern World Economy. Princeton UP, 2000): «Por más que nos empeñemos en empujar hacia atrás los orígenes del capitalismo, el capitalismo industrial, que permitió el uso en amplia escala de fuentes de energía inanimada para superar las barreras del mundo preindustrial, sólo apareció en los 1800s. Pero no hay mucho que permita sugerir que la economía de Europa occidental contaba con ventajas decisivas bien en su volumen de capital, bien en sus instituciones económicasantes de esas fechas, que permitan pensar que la industrialización era altamente probable allí e improbable en otros lugares» (p. 15). La industrialización europea, muy limitada fuera de Gran Bretaña hasta los 1860s, podría haber sucedido en China, Japón o India, pues cada una de esas naciones contaba en su haber con serias trazas proto-industriales.
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Montségur
Ismael Belda - LOS PORTADORES DE LINTERNAS

Estas noches del mes de mayo, en los tamariscos y cipreses apretados de la medianería entre dos parcelas de naranjos, cerca de mi casa, canta un ruiseñor, invisible. Yo cruzo en bici el puente sobre el río (ir en bici en la oscuridad es una extraordinaria sensación, y también es quizá estúpido) y me quedo escuchando, convirtiéndome poco a poco en un oído. El ruiseñor canta escondido y es difícil verlo, de día o de noche. Es lo bastante común como para oírlo cada primavera y lo bastante tímido y escaso como para que encontrarse con uno sea un pequeño acontecimiento. Es famoso por cantar de noche, pero, como explica el desdichado poeta John Clare en una carta a los señores Taylor y Hessey, «canta tan comúnmente de día como de noche, aunque no es un hecho generalmente conocido. A ustedes los londinenses les gusta mucho hablar de este pájaro y se piensan que cada pájaro que canta después de la puesta de sol es un ruiseñor. Recuerdo que, la última vez que estuve allí, iba paseando con un amigo por los campos de Shacklewell cuando vimos a un caballero y a una dama que escuchaban con mucha atención junto a unos arbustos y, al acercarnos, les oímos hacer espléndidos elogios del hermoso canto del ruiseñor, que resultó ser un tordo».
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Revista de Libros empieza a publicar contenidos nuevos. Aparecerán primero los blogs, seguidos de algunos ensayos

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