ARTÍCULO

Gloria Naylor

Emecé, Barcelona, 1995
Trad. de Antonio Juan Desmonts Gutiérrez
272 págs.
 

Que Gloria Naylor naciera en Nueva York, en 1950, no fue una casualidad. Su madre, una mujer cuya avidez de lectura no podía satisfacerse en las bibliotecas públicas de Mississippi por el color de su piel, tomó la decisión. Embarazada de ocho meses, se trasladó al Norte para dar a luz a su hija en un lugar en el que sus descendientes pudieran, al menos, leer. Y así fue como Gloria Naylor creció en Nueva York y se educó en un ambiente que rezumaba costumbres sureñas. Rodeada de mujeres que narraban historias del Sur, se impregnó de la riqueza del lenguaje y del folclore afroamericano. Los cambios sociales de la década de los años sesenta le abrieron las puertas a una educación superior. En 1981 se graduó en el Brooklyn College, costeándose los estudios con su trabajo de telefonista. De su amplísima lectura de los clásicos americanos –Melville, Emerson, Poe, Hawthorne, Faulkner, Hemingway–, Naylor absorbió el exquisito manejo de la lengua. Pero de ninguno de ellos aprendió su propia historia. Como otras escritoras afroamericanas de su época –Toni Morrison, Alice Walker, Maya Angelou entre otras–, Gloria Naylor se dispuso a inscribir en la historia literaria las vidas silenciadas de las mujeres negras, haciéndose eco de su trayectoria dual, como miembros de la cultura negra y como mujeres.

Uno de los pilares de la narrativa de Naylor es su espléndida capacidad de evocar un sentido de comunidad donde las mujeres siempre han jugado un papel crucial. Para Gloria Naylor, su forma de reflejar la variedad y la riqueza de la experiencia de la mujer negra es explorar una galería de personajes, creando un microcosmos de la experiencia de la mujer. Las protagonistas de sus obras son seres absolutamente insólitos que reflejan en sus historias personales las tensiones de la población de color. En The Women of Brewster Place, su primera novela –American Book Award for First Fiction, en 1983-Naylor sitúa la acción en un gueto urbano donde vive una comunidad negra aislada del resto de la ciudad por un muro. En ella, es Mattie Michael, una mujer que retiene los aromas del Sur quien, desposeída de vínculos familiares, abre su ventana afectiva a las mujeres de Brewster Place y actúa como aglutinadora de la comunidad.

En su novela Linden Hills (1984), la autora analiza la creciente alienación de la sociedad afroamericana en su ascenso en la escala social. La movilidad social y laboral comporta a menudo desvincularse de la comunidad originaria y con ello la pérdida de los lazos familiares, religiosos y comunitarios. La nueva comunidad resulta, para Naylor, una mezcla heterogénea de profesionales que, aunque de clase media, siguen expuestos a tensiones racistas, pero esta vez desprovistos del amparo proporcionado históricamente por un sentido de cohesión étnica. En Mama Day (1988), Gloria Naylor, recoge las historias orales narradas en su entorno familiar y dignifica a aquellas mujeres del Sur que, estrechamente vinculadas a la naturaleza y dotadas de poderes sobrenaturales, instruían a las mujeres en el control de su cuerpo y, por ello, de su destino. Mama Day es un libro sobre amor y magia, sobre cómo la verdadera magia estriba en desarrollar el potencial humano y es entonces, dice la escritora, cuando se crean los milagros. Bailey's Cafe (1992), una obra enmarcada en el jazz y los blues de los años cuarenta, trata de la sexualidad femenina, de las diversas manifestaciones en que las mujeres responden a su propia sexualidad en el ambiente hostil de la Depresión y de la Segunda Guerra Mundial. En algunos casos, el comercio con sus cuerpos resulta a menudo el único medio para subsistir. En otros, se convierte en una forma de entender la vida.

Con escritoras de la talla de Toni Morrison, Alice Walker, Audre Lorde, Maya Angelou entre otras, Gloria Naylor se ha convertido en una de las voces actuales más significativas de la cultura afroamericana. Su estilo, impregnado de la musicalidad, la magia y el pragmatismo que han caracterizado la cultura de su gente, desvela la fuerza, la complejidad y la belleza silenciada de la mujer negra. Su obra rompe con los estereotipos creados y da vida a personajes femeninos que entonan su propia canción, el blues coral de Gloria Naylor.

01/02/1997

 
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