Tuve el privilegio de asistir a una conferencia magistral impartida por el profesor Pietro Costa en Lisboa en el año 2019. La disertación llevaba por título «L’illuminismo giuridico: ¿Strategia di dominio o progetto di emancipazione?», y en ella señalaba que ocuparse hoy de la Ilustración sugiere una vuelta a la pregunta que Kant se hacía en su famoso ensayo: Was ist Aufklärung? (¿Qué es la Ilustración?), lo que resulta frecuente en relación con nuestra propia identidad. Los principios inspiradores de la Ilustración no están exentos de contradicciones y paradojas. Por otra parte, es importante señalar que el tratamiento del tema tiene por lo menos dos sentidos: la Ilustración considerada como período histórico, por un lado, y como proceso fundador del mundo moderno, por el otro. Las críticas a este «proyecto» han surgido desde el mismo siglo XVIII con diferente intensidad y matices, seguidas de las respectivas defensas (Pagden, Pinker)1. La vigencia de esta problemática a través del tiempo demuestra la importancia de una cuestión que se manifiesta inagotable. La Ilustración ha sido objeto de revisión y de juicios contrapuestos. Mientras ha prevalecido por mucho tiempo su representación como un movimiento capaz de transmitir un proyecto potente y creíble de emancipación humana, a partir de las invectivas y cuestionamientos a sus principios, ha comenzado a difundirse una posición contraria, que la culpa por una larga serie de promesas incumplidas. El clásico optimismo de la historiografía whig fue puesto en discusión por una cultura que a menudo se ha llamado posmoderna y, en el interior de esta cultura, un duro ataque a la Ilustración ha provenido de un particular sector del Postcolonialismo2.
La obra de Edward Jones Corredera, The Diplomatic Enlightenment. Spain, Europe and the Age of Speculation (Leiden, Brill, 2021), me interesó tanto por relacionarse con mi campo de análisis como por el enfoque original de sus reflexiones. El autor ha sido investigador en el Max Planck Institute for Comparative Public Law and International Law, Heidelberg y, en la actualidad, es integrante de la UNED. A lo largo de su trayectoria se ha ocupado de diferentes áreas de investigación relacionadas con prácticas y representaciones en la historia moderna del Imperio español, con especial atención al siglo XVIII: historia económica, historia imperial, historia de las ideas políticas, historia intelectual, estudios sobre corporaciones, crédito y especulación en el mundo atlántico español y procesos de decadencia e Ilustración. En todos los casos, su metodología se ha enfocado en las relaciones entre economía, sociedad y cultura política.
En esta ocasión, los intereses referidos se vinculan en torno a la historia política, económica y jurídica, el derecho internacional y la diplomacia, con el objetivo ―cumplido― de poner en consideración temas relacionados con la declinación de la Monarquía de España y los debates generados por la Ilustración y el reformismo en la búsqueda de su recuperación.
El historiador español, Antonio Rodríguez Villa decía, en 1907, que «la historia de los últimos años del reinado de Carlos II y de los primeros de Felipe V, a pesar de las últimas publicaciones españolas y extranjeras sobre este período, es tan obscura y confusa, a la vez que importantísima y trascendental»3. A pesar del tiempo transcurrido, esta declaración se repetía en las observaciones de Henry Kamen, sobre la «edad oscura» de la historiografía española moderna4, así como en otros autores,como por ejemplo Seco Serrano en el estudio preliminar a la obra de Bacallar y Sanna5. La publicación de algunas obras en los últimos años puede matizar la «oscuridad» de un período en el que se sitúa el tránsito entre dos centurias «muy iguales y muy diferentes» aunque todavía permanece la necesidad de considerar cuestiones ignoradas.
Jones Corredera se ocupa en esta obra de un tema que ha estado signado por miradas sesgadas y enfocado, en muchas ocasiones, con proyecciones teleológicas. Por otra parte, el siglo XVIII ha merecido valoraciones confrontadas que, en general, hasta hace algunos años, priorizaban las problemáticas relacionadas con su segunda mitad, asignando protagonismo a las mutaciones promovidas por los Borbones en detrimento de las iniciativas de los últimos años del siglo XVII. En este sentido, la renovación historiográfica ha apuntado a la necesidad de rechazar estereotipos y oposiciones binarias (Álvarez-Ossorio, Cremonini y Riva, McClellan)6. En consonancia con obras preocupadas por la cultura y economía políticas de la época Jones Corredera revisita la primera mitad del siglo para identificar los rasgos propios de un proceso en el que se manifiestan muchos elementos de cambio, pero también de continuidad respecto a las últimas décadas del siglo XVII7. Como resulta evidente, la llegada al trono de Felipe V y la Guerra de Sucesión Española, dieron paso a un proceso complejo y a un conflicto multifacético que, tanto como los tratados de Utrecht que le ponen fin, producen importantes cambios que causaron impacto en la Monarquía de España, en Europa y a nivel global.
En el comienzo del libro, una representación de la Alegoría de la paz y la justicia (1754) de Corrado Giaquinto es un magnífico pretexto para introducirnos en la temática de la obra en la que se destaca la figura de José de Carvajal y Lancaster y las proyecciones de sus propuestas de reforma sobre la paz perpetua, la creación de una compañía de comercio hispano-británica para gobernar el mundo, promover la paz y establecer un equilibrio de poderes.
No es el momento de llevar a cabo un análisis exhaustivo de los interesantes planteamientos que las historias atlántica o imperial han hecho sobre la configuración y construcción de la Monarquía de España. Me refiero a problemáticas derivadas de las relaciones entre los territorios y a las conceptualizaciones a que han dado lugar ―las monarquías «compuestas» o las «policéntricas»―, para profundizar en la correspondencia entre teorías y prácticas del derecho y la importancia de las lenguas y las ciencias en el ámbito imperial. Algo que sí merece la pena subrayar es la tendencia historiográfica que intenta superar la propensión a separar la historia de Europa y la historia de América, mediante líneas de investigación ―de las que esta obra forma parte― que proponen estudios con una verdadera integración de los territorios de la Monarquía de España.
Tomando en cuenta estas problemáticas, el foco del libro que comentamos se centra en la Ilustración, para ocuparse del análisis tanto de los enfoques de la historiografía tradicional como de la producción reciente que matizan o ponen en discusión los estereotipos consolidados, tales como la inexistencia de una Ilustración española y el supuesto fracaso para construir una «nación moderna». Estos argumentos han sido centrales para explicar diferentes procesos de la historia española, llegándose a afirmar que, en realidad, España no había superado el siglo XVI y, en consecuencia, a ella no había llegado la Ilustración (Kamen, siguiendo la opinión de Lea)8.
El autor afronta el desafío de realizar una reconsideración del siglo XVIII español en función de una investigación basada en nuevas fuentes documentales y bibliográficas, enfatizando aspectos sobre los orígenes, las redes y las metas de la Ilustración. En este sentido, se analiza con sentido crítico la historiografía de orientación nacionalista para proponer nuevos enfoques que cuestionan las interpretaciones organicistas del que se ha dado en llamar «estado moderno».
La utilización de documentos manuscritos e impresos, panfletos, informes diplomáticos y económicos ubica el siglo XVIII en un marco más amplio ―a propósito de los cambios y continuidades de la Edad Moderna―, que permiten a Corredera recuperar aspectos olvidados sobre las relaciones de España con otros contextos, tales como los que se registran en los debates europeos del balance of power (equilibrio) y la Ilustración a propósito de la Paz de Utrecht (1713) situando y analizando la cultura política del primer siglo XVIII español en relación con el entramado del pensamiento político europeo del mismo. Puesto que las investigaciones sobre el derecho internacional muestran la emergencia de un orden basado en los tratados y las relaciones internacionales, cabe preguntarse si Utrecht fue un fallo de la diplomacia española. ¿Fue una convalidación del contrabando ya existente? ¿O la garantía para evitar la disolución del imperio español? Lo cierto es que la Paz generó muchas disconformidades. El autor argumenta que, después de la Guerra de Sucesión, las autoridades españolas se preocuparon por promover el debate sobre los méritos y las posibilidades de una reforma corporativa, cultural y política con el deseo de revitalizar el lugar de la Monarquía en Europa
Las polémicas surgidas en la historiografía española sobre las vinculaciones entre ciencia-secularización y progreso, tanto como su contaminación con aspectos de la «leyenda negra», conducen a interesantes cuestionamientos identitarios en los que todavía se argumenta, sin matices, la existencia de dos Españas: la intolerante, reaccionaria y tradicional y la progresista. Algunos autores apuntan a la superación de estas discusiones y a las argumentaciones que describen la reducida capacidad de respuesta española ante las invectivas de sus enemigos, pero, sobre todo, invitan a superar la posición de autovictimización. Partiendo de la convicción de que hay que desterrar la tesis del excepcionalismo español, García Cárcel ha planteado que la necesidad de mirar al pasado para explicar problemas del presente ha producido, en algunos casos, una regresión recurrente a la búsqueda de argumentos en la «Leyenda Negra» antiespañola para convalidar determinadas posiciones ideológicas9.
En la obra que comentamos se manifiestan tres líneas argumentales principales: la primera, se dedica a desarticular los tópicos de la historiografía dominante sobre el nacimiento de la Ilustración en España, destacando la existencia de una Ilustración española temprana que era diferente, en naturaleza y ámbito, del movimiento que se manifestó en la segunda mitad del siglo XVIII. Se comprueba la emergencia en este período de un discurso político que apostaba, especulaba y debatía si las estructuras tradicionales del imperio y la diplomacia habían fallado y si era necesario reconfigurar el papel de España en Europa, En este complejo proceso se atraviesan momentos paradójicos: expectativas, esperanzas y temores, pero, sobre todo, actitudes pragmáticas10. La segunda, es la que pone en evidencia que los debates sobre las corporaciones fueron cruciales para la realización de las reformas imperiales españolas. Corporaciones, confraternidades, Cortes, gremios de mercaderes, compañías de milicias, sociedades por acciones extranjeras, dominan la vida española, combinando el modelo corporativista autóctono con las nuevas ideas de economía política. La tercera, es la que sostiene que la diplomacia y la circulación de ideas en el Imperio español desempeñaron un papel central en la estimulación de su crecimiento, destacando su perfil transnacional y el desarrollo de relaciones a nivel imperial.
Para los primeros «reformadores» del siglo XVIII la Monarquía de España era un Imperio que se recobraba de una guerra paneuropea. Se trata de una generación que analizó críticamente errores y aciertos, con un peso significativo de los niveles especulativos. En la fundamentación discursiva queda asentada la auténtica preocupación de los reformistas para conocer las causas de sus fracasos. Carvajal es una figura central en los argumentos estructurantes de la obra, no sólo por su propuesta de paz perpetua y los escritos en que reconcilia los debates de economía política entre los españoles y los deseos de unidad europea, sino porque, en el fondo, el objetivo era refundar la praxis diplomática con la lógica de los intereses económicos dando prioridad a la utilidad y a los beneficios.
Por su parte, los autores del primer siglo XIX que analizaron este proceso tenían conocimientos de diplomacia y economía política, pero carecían de datos reales. Así, las discusiones sobre paz y federación se prolongaron en el tiempo y generaron visiones y narrativas de raza, etnicidad, y alteridad geopolítica que todavía permanecen en la actualidad. Los debates políticos del siglo generaron dos formas de entender el rol de España en Europa: por un lado, como uno de los accionistas en una unión signada por intereses contrapuestos; por otro, como una nación perseguida y perpetuamente en lucha contra leyendas construidas en su perjuicio. En el libro no se pretende realizar una lectura triunfalista de la Ilustración española ni una visión fanatizada de su desarrollo. En cambio, se analiza cómo los escritores contemporáneos y los ministros españoles se relacionaron con las ideas de la Ilustración con el objetivo de presentar una mirada historizada de sus ambiciones, que no eran otras, que conseguir un sistema regulado de gobernanza transnacional que pudiera promover una mejor colaboración en Europa.
Jones Corredera mantiene un valioso diálogo con otros investigadores y un ajustado uso de los conceptos para construir una integración de los problemas españoles y europeos en una visión global, comparativa, y por qué no, conectada de los diferentes territorios de la Monarquía de España, que favorece la complementariedad de los enfoques diacrónicos y sincrónicos. El análisis multicausal apelando a planteamientos que juegan con las escalas micro y macroanalíticas, permite lograr una interacción entre las prácticas y representaciones de los actores sociales y sus diversos ámbitos de actuación a nivel individual o corporativo con instituciones de referencia. Por su parte, la dimensión transnacional de la Ilustración española genera una nueva contextualización de la emergencia de propuestas políticas y económicas que estaban destinadas a convertirse en reformas concretas en tanto mejor conocieran las realidades que afectaban a nivel global.
Es evidente que nuestra concepción de la modernidad guarda estrecha relación con la tradición de pensamiento que llamamos Ilustración. La reflexión sobre nuestra identidad nos enfrenta con sus elementos constitutivos y con su aceptación o rechazo. En una interesante interacción entre el pasado y el presente, el autor plantea problemáticas del siglo XVIII que son útiles para preguntarnos si, todavía hoy, siguen vigentes. En consonancia con esta sugerencia, volvemos a glosar a Pietro Costa, cuando aconsejaba, como una buena opción, alejarnos de las contraposiciones rígidas, renunciar a la hipóstasis del término Ilustración, apostando por un análisis contextualizado, historizado, que permita considerarla en cambio como un proceso de problem finding, que transforma viejas certezas en preguntas y por eso mismo permite la formación de espacios de debate.
María Luz González Mezquita es profesora de Historia Moderna y directora del Grupo de Investigación en Historia de Europa Moderna en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Entre sus publicaciones a nivel nacional e internacional, se incluyen: Oposición y disidencia nobiliaria en la Guerra de Sucesión española. El Almirante de Castilla. Valladolid, 2007. (Ed.) Sociedad, Cultura y política en el Antiguo Régimen: Prácticas y representaciones en la Monarquía de España. Buenos Aires, 2019.
- Pagden, A. La Ilustración y sus enemigos. Dos ensayos sobre los orígenes de la Modernidad. Barcelona, Península,2002. PINKER, S. En defensa de la Ilustración. Barcelona, Paidós, 2018. ↩︎
- Costa, Pietro. «L’illuminismo giuridico: strategia di dominio o progetto di emancipazione?». III Encontro Luso-Espanhol de Historiadores de Direito, Lisboa 17 de junio, 2019. ↩︎
- Rodríguez Villa, A. Don Diego Hurtado de Mendoza y Sandoval Conde de la Corzana (1650-1720). Madrid, 1907, pág. 186. ↩︎
- Kamen, H. La Guerra de Sucesión en España 1700-1715. Barcelona, Grijalbo, 1974, 9. ↩︎
- Seco Serrano, C. «Estudio preliminar». En: Bacallar y Sanna, V. Marqués de San Felipe. Comentarios a la guerra de España e historia de su rey Felipe V, el animoso. Madrid, 1957. ↩︎
- Álvarez-Ossorio, A.; Cremonini, C. y Riva, E., (eds.). The transition in Europe between XVIIth and XVIIIth centuries.Perspectives and case studies, Milano, Franco Angeli, 2016. McClellan, I. L. Ideological Hesitancy in Spain 1700-1750. Liverpool, Liverpool University Press, 1991. ↩︎
- Astigarraga, J. A unifying Enlightenment. Institutions of Political Economy in Eighteenth Century Spain (1700-1808), Leiden & Boston: Brill. 2021. Venturi, F. Utopía y reforma en la Ilustración. Buenos Aires, Siglo XXI, 2014. Robertson, J. The Case for The Enlightenment: Scotland and Naples 1680–1760). New York, Cambridge University Press, 2007. ↩︎
- Kamen, H. Imagining Spain: Historical Myth and National Identity. New Haven, Yale University Press, 2008. Lea, H. C. «The Decadence of Spain». Atlantic Monthly, 82, 1898. ↩︎
- García Cárcel, R. El demonio del Sur. La Leyenda Negra de Felipe II, Madrid: Cátedra. 2017, pág. 13. ↩︎
- González Mezquita, M. L. (2018). «Entre esperanzas y temores: Expectativas sobre la “renovación” de la Monarquía de España entre dos siglos». Magallánica, Revista de Historia Moderna: 4 / 8 enero-junio, págs. 14-52. ↩︎






