Ángeles fieramente humanos
El texto de la última e inspirada novela de Nooteboom coquetea con el del Génesis reescrito en El paraíso perdido de John Milton en la medida en que juega con un Adán –Erik Zondag, un crítico literario en horas bajas– y una Eva –la joven Alma– expulsados del infierno contemporáneo hacia el desbaratado, desmitificado paraíso de Australia: «El mundo se extendía frente a ellos / para escoger su mansión de reposo, / mientras la Providencia era su guía. / Cogidos de la mano / a través del Edén, / emprenden su solitario camino», rezan los versos miltonianos que Nooteboom anota en el epígrafe final, acompañados si acaso por una idea confusa de los ángeles, los de Giotto, los de la






