
Un millenial en el 36
La idea de leer una novela ―¡otra más!― sobre la guerra civil española puede provocar bostezos en algunos y cierto recelo en otros. Después de que hayan pasado por nuestras manos decenas de novelas que narran lo sucedido o que sitúan las historias de sus personajes en los años y paisajes del conflicto, quizá se antoje repetitivo o innecesario otro relato sobre el mismo tema. Eso para los del bostezo. Los del recelo seguramente sospechen que se trata de otro rojo u otro facha, según de qué pie cojee el receloso, queriendo ajustar cuentas con el pasado. Sin embargo, La península de las casas vacías es una obra que esquiva tanto el aburrimiento como la desconfianza. Para empezar, tiene la






