
Hay nacionalismo para rato
Hace un par de semanas compartí mesa y mantel con un viejo amigo mío al que hacía tiempo no veía. Historiador de prestigio con una amplia obra publicada, erudito y agudo, mi amigo se explayó, a instancias mías, sobre sus últimas investigaciones y finalmente la conversación recaló, como era casi inevitable, en los últimos acontecimientos políticos de nuestro país






