
¿Dónde estás, corazón?
La hipótesis de que el crecimiento económico acaba por abrir paso a la democracia liberal escondía muchas carencias y se ha roto los dientes tratando de deglutir al régimen comunista chino. Pero sus partidarios no dan el brazo a torcer y, justamente para explicar ese caso, han echado mano del esquema evolutivo weberiano. Cuando por las razones que fueren el orden jerárquico de las sociedades tradicionales llega a su fin, el nuevo orden carismático acaba por dotarse de instituciones burocráticas que, a la postre, llegarán a la misma meta democrática, así sea por un camino más lento y tortuoso. Sin embargo, y de nuevo en el caso chino, esa opción acaba en un jardín de senderos que se bifurcan. Como






