La educación sentimental de Cai Xia
«¿Hambre? Pues sí. He pasado hambre. Hoy me acuerdo y pienso que no fue verdad, sólo un mal sueño. Porque aquello no podía ser cierto… Tampoco era exactamente hambre. En casa comíamos tres veces al día. Arroz. Arroz por la mañana, por la tarde y por la noche. Un túnel sin salida, salvo por algunos días de fiesta grande (el 1 de octubre; el festival de primavera; el primero de mayo). A veces el arroz llegaba un poco ilustrado pero el resto del año venía mayormente viudo».






