Horizontes cercanos (I)
Hablábamos en este blog hace un par de semanas de las tentaciones nihilistas a las que sucumben quienes rechazan de plano el sistema liberal-democrático sin ofrecer ninguna alternativa, como si su santa indignación tuviese algún valor constructivo tras el fracaso estentóreo de los modelos iliberales del siglo XX. Es verdad que hay que contarlo todo: si los experimentos comunista y fascista se desarrollaron a costa de la libertad y a menudo la vida de incontables víctimas, los regímenes liberales decimonónicos montaron su propia exhibición de atrocidades —bien que en nombre de la razón universal— en el curso de sus aventuras coloniales. Ahí anda todavía Emmanuel Macron tanteando el terreno con Argelia, elemento central de un relato nacional francés que él






