Tintín: los cigarros del faraón
Tintín inicia sus aventuras como periodista de Le Vingtième Siècle, pero en su viaje a Oriente ya no trabaja para el diario católico, sino que actúa como reportero independiente. Ya no es un simple boy-scout con una apariencia infantil, sino un joven con aspecto de haber madurado. No se limita a encadenar peripecias y momentos hilarantes. Ahora reflexiona, mide sus actos y emite juicios. Atrapado por las circunstancias, acaba luchando contra una organización criminal dedicada al tráfico de drogas y armas. En su cuarta aventura, se introduce en una atmósfera con el inequívoco aroma de las novelas de Agatha Christie, pero también con ecos del asombro que produjo en 1922 el descubrimiento la tumba del faraón Tutankamon por Howard Carter, el célebre arqueólogo y egiptólogo inglés.






