Lo que pienso del «fenómeno Marie Kondo»
Esto es lo que pienso de este asombroso y, en mi opinión, superficial «fenómeno Marie Kondo». Me remonto a mis primeros viajes a Nueva York a principios de los años noventa. Todo el mundo andaba por la Gran Manzana con unos vasos azules de papel, creo recordar que con la imagen del Partenón y unas letras de tipo griego, en los que bebían ese brebaje tan estadounidense que ha sido siempre su «regular coffee». Agua sucia, digamos, a la que eran adictos de costa a costa. Hasta que alguien descubrió el café italiano en un viaje a Milán, convenció a una empresa local de Seattle llamada Starbucks para que comercializara algo parecido y los norteamericanos empezaron a beber mejor café que antes, aunque todavía en vasos de papel y con nombres rarísimos y precios ridículos.






