
El enigma de los nazis cultos
¿Hay alguien que todavía dé por hecho que los nazis eran masas incultas o que las atrocidades del Tercer Reich fueron cometidas mayoritariamente por sádicos borrachos sin formación? A esas personas, este libro de Christian Ingrao les resultará revelador, aunque a estas alturas de la abundante historiografía sobre el nazismo parece improbable que esa opinión siga estando extendida. En las últimas décadas ha ido abriéndose paso con éxito en nuestro imaginario occidental un nuevo arquetipo: el del nazi elegante y altamente cultivado, que disfruta de la música y de la poesía mientras ejecuta sin vacilar a cientos de civiles por su propia mano. Por citar sólo unos pocos ejemplos conocidos, Luchino Visconti da vida al nazi elegante y culto Aschenbach, el oficial de las SS de La caída de los dioses (1969); éste asoma de nuevo en la figura histórica de Amon Göth en La lista de Schindler (1993), de Steven Spielberg; y más recientemente, en el SS ficticio Maximilian Aue de la novela Las benévolas (2006), de Jonathan Littell. Es probable que, entretanto, la creciente popularización de esa otra idea tipificada de nazi haya ido ganando terreno a la figura del bárbaro embrutecido.






