
Nueva demostración de que es imposible vivir
Cada vez que leo una novela de Enrique Vila-Matas me acuerdo de Seis propuestas para el próximo milenio, de Italo Calvino: «Podemos decir que dos vocaciones opuestas se disputan el campo de la literatura a través de los siglos: una tiende a hacer del lenguaje un elemento sin peso que flota sobre las cosas como una nube, o mejor, como un polvillo sutil, o mejor aún, como un campo de impulsos magnéticos; la otra tiende a comunicar al lenguaje el peso, el espesor, lo concreto de las cosas, de los cuerpos, de las sensaciones». Calvino se confesaba practicante de la primera vocación, la de la levedad, que descubrió tras tratar en vano de identificarse «con la energía despiadada que mueve la historia» (por ejemplo, en la neorrealista El sendero de los nidos de araña): de pronto se dio cuenta de «la pesadez, la inercia, la opacidad del mundo, características que se adhieren rápidamente a la escritura si no se encuentra la manera de evitarlas».








