
Los afanes de Luis Landero
Gregorio Olías, el protagonista de la deslumbrante y primera novela de Luis Landero, Juegos de la edad tardía (1989), le pregunta un atardecer a su abuelo por el afán. «El afán es el deseo de ser un gran hombre y de hacer grandes cosas, y la pena y la gloria que todo eso produce. Eso es el afán» (p. 48), responde el abuelo. En su última y no menos deslumbrante novela, La vida negociable, reaparece con fuerza este concepto y se fortalece con un cariz existencial al influir sobre las decisiones vitales que toma el protagonista.
En efecto, la novela narra los afanes de Hugo Bayo, desde que en su adolescencia su madre le cuenta un secreto hasta la página final en que mira absorto el rótulo de una peluquería, oficio al que parece condenado. Hugo es zarandeado por el afán descrito hace casi tres décadas, que Luis Landero recupera ahora.








