Archivo Revista de Libros

Revolucion-industrial

La vieja Biblia socialista

Mientras el mundo católico europeo reaccionaba contra el industrialismo con la fundación de la Unión de Friburgo (1884) y la publicación por León XIII de la encíclica Rerum novarum (1891), simultáneamente, una parte del cristianismo protestante expresaba también su rechazo al capitalismo y al fenómeno que Arnold Toynbee bautizó como la Revolución Industrial. En ambos casos se trataba de poner de manifiesto la incompatibilidad del sistema de mercado con algunos preceptos morales del cristianismo, así como de incorporar al ideario social y económico la concepción del hombre como ser transcendente con un fin último en Dios. Para ser verdaderamente humana, la sociedad y su sistema económico habían de basarse en supuestos antropológicos de carácter religioso. La crítica protestante al sistema de mercado nunca alcanzó la influencia de la Doctrina Social de la Iglesia católica, que llegó a convertirse en un programa de gobierno en diversos países, pero tuvo una influencia decisiva en la socialdemocracia laborista. 

Leer más »

El presente interminable

El mundo de la novela Patria, de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959), se arma sobre una realidad bien conocida, en concordancia con nuestro mundo histórico inmediato. El centro de la historia es un pueblo guipuzcoano sin nombre, levantado parroquialmente en torno al campanario que da las horas («Campanearon las seis…»), campo de acción, no sólo ambientación o fondo. El marco referencial del relato es explícito: el País Vasco en tiempos de ETA, a lo largo de un período de cuarenta años, desde la época de la muerte de Franco a los años que siguen al «cese de la actividad armada» etarra (octubre de 2011).

Casi al final de Patria, un escritor explica en público su «proyecto de componer, por medio de la ficción literaria, un testimonio de las atrocidades cometidas por la banda terrorista». Dos razones lo moverían: «Por un lado, la empatía que les profeso a las víctimas del terrorismo. Por otro, el rechazo sin paliativos que me suscitan la violencia y cualesquiera agresiones dirigidas contra el Estado de Derecho».

Leer más »

Auge y ocaso del centrismo liberal republicano

José Giral fue presidente del gobierno de la República en julio de 1936 y, brevemente ya en el exilio, en el llamado «gobierno de la esperanza» entre septiembre de 1945 y enero de 1947. Nacido en Cuba en 1879, su biografía política recorre la primera mitad del siglo XX, entre 1910 y su muerte en diciembre de 1962. Catedrático universitario, masón y científico, Don José siempre se definió con gran modestia como un burgués liberal que ejercía la profesión de boticario. Giral fue, sin duda, el principal lugarteniente de Manuel Azaña, a quien animó en el inicio de su compromiso político, siguiéndolo hasta su muerte en 1940. Fue, además, rector de la Universidad de Madrid, ministro de Marina en 1931 y 1936, ministro de Estado en 1937 y ministro sin cartera tanto con Francisco Largo Caballero como con Juan Negrín.

Leer más »

Últimas publicaciones

Reseñas