Mozart según Karl Böhm
¿Por qué nos apasionan algunos directores de orquesta y otros nos dejan indiferentes, particularmente cuando nuestra formación musical es escasa y sólo podemos justificar tibiamente nuestras preferencias? Mi madre me regaló mi primer vinilo de música clásica a los nueve o diez años. Quizá pensó que Mozart sería una buena forma de ayudarme a penetrar en el mundo de la música, mostrándome la dicha que puede reportar una experiencia de esta naturaleza. O, mejor dicho, una vivencia, pues la verdadera escucha no es un simple estar, sino un proceso activo, que se incorpora a nuestra biografía, dejando una huella duradera, un largo eco. Mi madre escogió la Sinfonías núm. 40 en Sol menor, K. 550, y núm. 41 en Do mayor, «Júpiter», interpretadas por la Orquesta Filarmónica de Berlín bajo la batuta de Karl Böhm. Era una grabación de 1970 del sello Deutsche Grammophon, con su característico encabezamiento amarillo. ¿Es posible definir la música?






