Naturalismo liberal (y II)
¿Han sobrevivido las instituciones liberales por ser las que mejor se adaptan a la naturaleza humana? Tal es la pregunta que dejábamos en el aire la semana pasada, después de aludir a la teoría darwinista de la evolución como una buena base para empezar a responderla; aunque, como veremos, no es la única posible. También se apuntaban algunos peligros metodológicos inherentes al propio interrogante. Sobre todo, la dificultad de discernir qué es exactamente la naturaleza humana y qué rasgos contiene el núcleo básico de ésta, con el que se corresponderían –o no– determinadas instituciones.






