En la nevera con Steve McQueen
Cuando en España sólo había dos cadenas de televisión, la programación cinematográfica podía malograr la carrera de un estudiante sensible e inteligente. ¿Qué mente razonable y despierta renunciaría a la oportunidad de contemplar a Steve McQueen, huyendo de la Wehrmacht en una Triumph Bonneville, cuando la perspectiva del cine en casa parecía tan fantástica e inasequible como la colonización de Marte?






