El odio al romanticismo
Terminábamos nuestro comunicado anterior intentando dar una vuelta de tuerca a la afirmación de Berlin de que el romanticismo no estaba interesado en la ciencia, y también a sus dificultades para hallar una conexión entre la revolución romántica y la revolución industrial. Efectivamente, no la hay, porque ambas revoluciones transcurren en ámbitos distintos de la actividad humana, ambas perfectamente legítimas e igualmente honrosas.






