Lujo, calma y voluptuosidad
A pesar de su nombre, el Ciclo de Lied del Teatro de la Zarzuela muda de cuando en cuando de piel y abandona su centro geográfico y su registro estilístico habituales para reemplazar la canción alemana que constituye su razón de ser desde hace veintiún años por otros repertorios. La mélodie francesa vivió su esplendor cuando el Lied llevaba ya varias décadas instalado en lo más alto del difícil arte de aunar música y palabras en un formato intimista y con los mínimos medios: una voz y un piano.






