ARTÍCULO

Los mejores de 2015

 
<em>Los libros amarillos</em>, de Vincent Van Gogh. 1887
Los libros amarillos, de Vincent Van Gogh. 1887

El final del año es momento de hacer balance. Y regalos. Para ayudarle con lo uno y lo otro, Revista de Libros ha pedido a varios de sus colaboradores que escojan los que son para ellos los dos títulos más interesantes del año, y que expliquen su elección. He aquí lo que nos han contestado.

 

Manuel Arias Maldonado

Gilles Lipovetsky y Jean Serroy, La estetización del mundo. Vivir en la época del capitalismo artístico, trad. de Antonio-Prometeo Moya, Barcelona, Anagrama, 2015, 416 pp., 23,90 €.

Desde las pinturas de Altamira hasta el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, pasando por la última de generación de iPhones: el mundo no ha hecho sino estetizarse gradualmente y Gilles Lipovetsky y Jean Serroy están aquí para contárnoslo. Si el arte es una necesidad humana transhistórica que empieza por manifestarse religiosamente, la modernidad ha hecho del arte una religión. Más aún, el propio capitalismo se ha vuelto artístico, otorgando un papel cada vez más relevante a la belleza de los bienes que pone en circulación y a la circulación misma del arte: un arte que es mercancía sin dejar por ello de ser arte.

Bob Stanley, Yeah! Yeah! Yeah! La historia del pop moderno, trad. de Víctor Úbeda, Madrid, Turner, 2015, 756 pp., 34,90 €.

Periodista musical antes de convertirse en exitoso músico profesional, Bob Stanley ha vuelto a su primera vocación para escribir una penetrante historia del pop moderno, definido aquí de una manera abarcadora: aquella música de estudio que, del rock al hip-hop, del soul al dub jamaicano, se ha dirigido a un público de masas. Atento a las estrellas tanto como a los productores, al mainstream y el underground, Stanley se las apaña para levantar una historia a la vez monumental y concisa, personal y canónica, que destila pasión crítica y funciona también como historia metonímica de la cultura de masas del siglo xx.

 

Juan Francisco Fuentes

Josep M. Fradera, La nación imperial (1750-1918). Derechos, representación y ciudadanía en los imperios de Gran Bretaña, Francia, España y Estados Unidos, 2 vols., Barcelona, Edhasa, 2015, 1.392 pp., 75 €.

¿Quién dijo miedo? Josep Maria Fradera se atreve en esta obra monumental con la historia de cuatro países de la importancia de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y España para hacer algo más que un brillante ejercicio de historia comparada. El autor recorre etapas y escenarios muy diversos con un asombroso manejo de datos y conceptos, empezando por el de nación imperial y lo que de él se deriva: la idea de la excepción jurídica y política como fuerza expansiva del mundo contemporáneo. El libro es un excelente trabajo de marquetería histórica que consagra a su autor como uno de nuestros historiadores más reputados dentro y fuera de España.

Orhan Pamuk, Una sensación extraña, trad. de Pablo Moreno, Barcelona, Literatura Random House, 2015, 636 pp., 23,90 €.

No parece que el premio Nobel obtenido en 2006 se le haya subido a la cabeza al gran novelista turco. Una sensación extraña renueva sus viejos temas –Estambul, en primer lugar– a partir de una hornada extraordinaria de nuevos personajes, como Mevlut, el vendedor ambulante que protagoniza la novela con su desdichada vida familiar y su diario recorrido callejero vendiendo boza a sus paisanos. La originalidad y el encanto de Una sensación extraña residen en una extraña suma cero de vida y ficción: cuanto más insignificante parece un personaje, mayor es su hondura narrativa.

 

Francisco García Olmedo

José Miguel Mulet, Medicina sin engaños, Barcelona, Destino, 2015, 368 pp., 18 €.

José Miguel Mulet es un investigador valenciano que ha acabado convirtiéndose en esforzado guerrero contra la anticiencia. Sus armas son libros con títulos tan elocuentes como Los productos naturales, ¡vaya timo! o Comer sin miedo. Los títulos de algunos capítulos de su último libro dan buena idea del tono y amplitud de su discurso: «Psicología, psiquiatría y lo que no es lo uno ni lo otro»; «Medicinas naturales. Morir es también natural»; «Homeopatía, el azúcar más caro del mundo»; «Medicinas orientales, acupuntura y otros cuentos chinos»; «Osteopatía, quiropráctica y cuellos que crujen»; «El corazón de las tinieblas: alternativas en la lucha contra el cáncer, antivacunas, negacionistas del SIDA y otros» son algunos ejemplos.

Santiago Ramón y Cajal, Los tónicos de la voluntad. Reglas y consejos sobre investigación científica, Madrid, Gadir, 2015, 370 pp., 19 €.

Se trata de una reedición, con algunos anexos nuevos, de la que Leoncio López-Ocón hiciera hace una década en la misma editorial. Cajal sigue vigente y vivo ‒no sólo como venerada reliquia histórica‒ en todas las vertientes de su múltiple proyección. Sus trabajos entroncan directamente con los grandes programas de la Neurociencia que se desarrollarán en las próximas décadas. No hay más que comprobar (Google Scholar) que sus publicaciones primarias han sido citadas varios miles de veces en la literatura científica del último quinquenio. Es rarísimo encontrar aportaciones del último cuarto del siglo xix que sean citadas en un contexto no meramente histórico en trabajos publicados actualmente.

 

Jon Juaristi

Emmanuel Carrère, El Reino, trad. de Jaime Zulaika, Barcelona, Anagrama, 2015, 520 pp., 24,90 €.

Publicado originalmente en 2014 por la editorial parisiense P.O.L., el último libro de Emmanuel Carrère presenta un doble aspecto: autobiográfico y confesional (una conversión frustrada, un viaje de ida y de vuelta al cristianismo de la infancia y del hogar, enfatizando en el relato lo que la experiencia tuvo de fideísmo voluntarista y desafiantemente irracional) e histórico: una reconstrucción de la primitiva expansión del cristianismo a través de la vida itinerante de Pablo de Tarso, narrada siguiendo el ejemplo (y el método) de la hoy olvidada Vida de Jesús, de Ernest Renan. Una hermosa y melancólica elegía poscristiana.

Michel Houellebecq, Sumisión, trad. de Joan Riambau, Barcelona, Anagrama, 2015, 288 pp., 19,90 €.

La hasta ahora última novela de Michel Houellebecq apareció días después del atentado yihadista contra Charlie Hebdo, y fue saludada con algunos comentarios desabridos y estúpidos de Manuel Valls, que ni la había leído. Como narración, es de las mejores de su autor, y como distopía, perfectamente verosímil e inquietante. Muy lejos del tremendismo de Les fanatiques (2006), donde Max Gallo fabulaba una capitulación de Francia ante el terrorismo islámico, Houellebecq juega con la hipótesis de una conversión pacífica, suave y oportunista de los franceses al islam por la vía del multiculturalismo democrático.

 

José-Carlos Mainer

Jaime Gil de Biedma, Diarios, 1956-1985, ed. de Andreu Jaume, Barcelona, Lumen, 2015, 672 pp., 24,90 €.

Se trata de la versión definitiva del breve libro que publicó el autor en 1971 y luego sus albaceas en 1991 y ahora, en este año, en una versión por fin completa. Estamos ante un diario personal y literario que ofrece importantes claves del programa poético de Gil de Biedma, a la vez que configura la imagen moral que consideró indisociable de su obra: la búsqueda del placer erótico, el disfrute de la amistad, la pasión por la escritura y el propio ejercicio –irónico, vivaz, flexible– de la escritura confesional. Los Diarios son ya imprescindibles en la obra de uno de los mayores poetas de los años sesenta.

Ian McEwan, La ley del menor, trad. de Jaime Zulaika, Barcelona, Anagrama, 2015, 216 pp., 17,90 €.

En todas las novelas del autor hay un complejo problema moral del protagonista que se despliega sobre el fondo de su dedicación profesional, lo que obliga a retratar con singular acierto hábitos y dedicaciones de nuestro tiempo: la neurología, la física nuclear, la literatura, y, en este caso, el ejercicio de la justicia por parte de una juez. Dos historias –la de una difícil reconciliación de pareja y la de una sentencia cuyos efectos van más allá de la sala donde fue dictada– se mezclan con inteligencia crítica y profunda humanidad en uno de los relatos más intensos y condensados del mejor novelista británico de su generación.

 

Rafael Narbona

Karl Ove Knausgård, La isla de la infancia (Mi lucha: 3), trad. de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo, Barcelona, Anagrama, 2015, 498 pp., 22,90 €.

Cuando inició la saga –aún inconclusa– que recreaba su peripecia vital, Karl Ove Knausgård (Oslo, 1968) decidió adoptar un título provocador: Mi lucha. No pretendía crear polémica, sino rescatar una expresión universal que refleja las tensiones liberadas por el ser humano en las distintas etapas de su desarrollo. La isla de la infancia recrea los principales hitos de su niñez: el padre brutal, la madre afectuosa, la pasión por los tebeos, el sentimiento de pecado, un paisaje de belleza sobrecogedora. Una prosa sencilla y sin alardes trasciende el localismo, logrando que cualquier lector experimente la sensación de estar rescatando aspectos remotos de su propia existencia.

Martin Amis, La Zona de Interés, trad. de Jesús Zulaika, Barcelona, Anagrama, 2015, 312 pp., 19,90 €.

Casi siempre se ha relatado la Shoah desde la perspectiva de los supervivientes. Martin Amis (Swansea, 1949) nunca ha retrocedido ante los tabúes. Quizá por eso se ha atrevido a internarse en el mundo interior de los verdugos en clave de comedia. Lejos de restar perversidad a sus crímenes, esta forma de proceder nos muestra su dimensión más terrorífica, corroborando que el mal radical suele convivir con la estupidez más irrisoria. Es difícil hallar una novela más estremecedora, más grotesca, más despiadada. Era la pieza que faltaba en el andamio del mayor genocidio de la historia.

 

Rafael Núñez Florencio

Anthony Pagden, La Ilustración y por qué sigue siendo importante para nosotros, trad. de Pepa Linares, Madrid, Alianza, 2015, 552 pp., 32 €.

Elisabeth Roudinesco, Freud en su tiempo y en el nuestro, trad. de Horacio Óscar Pons, Barcelona, Debate, 2015, 619 pp., 29,90 €.

Los dos libros seleccionados, siendo muy distintos entre sí, tienen, sin embargo, una significativa coincidencia que los hace muy atractivos desde mi punto de vista. El de Pagden es un erudito examen de un período histórico –el que conocemos simplificadamente como la Ilustración– desde la perspectiva cultural. El de Roudinesco es una biografía, básicamente intelectual –aunque no sólo eso–, del padre del psicoanálisis. Pero, en uno y otro caso, lejos de zambullirse en un momento del pasado o en un docto legado, los autores han realizado sus indagaciones pensando en el hoy y desde el hoy, como con buen criterio editorial se resalta en los respectivos títulos.

Frente a las acusaciones que han proliferado en los últimos tiempos, responsabilizando a la omnipotencia de la razón ilustrada de todos o casi todos los males del hombre contemporáneo –en especial las catástrofes totalitarias del siglo xx–, Pagden realiza una sólida y documentada defensa de los valores ilustrados y considera que todos nosotros somos –fundamentalmente para bien– hijos de la Ilustración. Roudinesco, por su parte, señala con toda razón que el principal escollo que debe sortear hoy quien pretenda hacer una valoración global de Freud es, paradójicamente, la heterogénea maraña de documentos que enturbian más que favorecen la comprensión de su figura y su obra. No es la «biografía definitiva» –absurda etiqueta comercial–, pero sí un estudio muy conseguido, convincente y equilibrado de su vida y de la revolución intelectual que auspició.

 

Martín Schifino

Marta Sanz, Farándula, Barcelona, Anagrama, 2015, 240 pp., 17,90 €.

Rodrigo García, Barullo, Segovia, La uÑa RoTa, 2015, 276 pp., 17 €.

La editorial La uÑa RoTa (así lo escriben ellos) continúa con su heroico empeño de publicar lo mejor del teatro contemporáneo escrito en castellano. Este año han puesto al alcance de los lectores Barullo, una antología de obras de Rodrigo García, entre las que figura Daisy, un texto soberbio que pudo verse en Madrid en el pasado Festival de Otoño a Primavera. Todos son textos poéticos, delirantes, contestatarios y a veces incómodos, pero su energía verbal se disfruta tanto en la página como en el escenario.

Energía verbal no le falta tampoco a Marta Sanz, que con Farándula ha escrito una de las mejores novelas sobre el teatro y el mundo actoral que yo recuerde. Sanz suele inclinarse por la sátira, lo que siempre es una forma de comentario social: aquí ha enfocado un mundillo que le permite despacharse a sus anchas sobre las taras de la sociedad española contemporánea. Con brío y con ironía, la novela habla sobre las inclemencias de la vejez, la desprotección general, la obsesión por la juventud, el relegamiento de la cultura a rama del entretenimiento y las imposturas políticas de algunos artistas. Tiene también un irreverente punto de mala leche. Yo la aplaudo.

 

Olga Sobrido

Nikolái Gógol, Cuentos completos, trad. de Vladímir Aly, María García Barris, Fernando Otero Macías, Marta Sánchez-Nieves Fernández y Joaquín Torquemada Sánchez, Madrid, Nevsky Prospects, 2015, 816 pp., 26,60 €.

La editorial Nevsky Prospects publica, por primera vez desde los años setenta, los cuentos completos de Nikolái Gógol, un sustancioso volumen de más de ochocientas páginas. Antes de que su manía religiosa le llevase a renegar de la escritura –quema de manuscritos mediante– y a dejarse morir de hambre, Gógol tuvo tiempo de escribir dos libros de relatos de corte realista, en los que ya se advierte su característico humor, y los denominados grotescos o fantásticos, que llegan a tontear con el absurdo. Esta edición incluye también fragmentos y relatos inconclusos, lo que hará las delicias del lector completista.

Richard McGuire, Aquí, trad. de Esther Cruz, Barcelona, Salamandra Graphic, 2015, 304 pp., 29 €.

¿Qué sucederá en esta oficina cuando yo me vaya? ¿Quiénes ocuparán esta estancia cuando yo no esté? ¿Se habrá quedado alguien, antes que yo, ensimismado mirando las molduras de este techo? ¿Y cómo tendrían colocados los muebles los anteriores inquilinos? Richard McGuire nos ofrece un itinerario por el tiempo de un mismo espacio. Trescientas páginas que narran la historia de un rincón, de una esquina de la casa, superponiendo viñetas en una suerte de collage temporal que abre ventanas a momentos pasados y futuros, haciendo que la cuarta dimensión se pliegue y desdoble al antojo del autor. La enésima revolución en la narrativa de la novela gráfica es un libro-experimento que uno cierra con verdadero pesar. 

29/12/2015

 
COMENTARIOS

antonio romero sorolla 30/12/15 17:34
Echo de menos en esta relación "El bar de las grandes esperanzas". Junto con "Sumisión" lo mejor de 2015
Saludos

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