ARTÍCULO

Los bicentenarios de la independencia de Iberoamérica, 2008-2025

Fundación Cultural Mapfre/Doce Calles, Madrid/Aranjuez
224 pp. 22 €
Fundación Cultural Mapfre/Doce Calles, Madrid/Aranjuez
268 pp. 25 €
Fundación Cultural Mapfre/Doce Calles, Madrid/Aranjuez
176 pp. 24 €
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150 p. 24 €
Fundación Cultural Mapfre/Doce Calles, Madrid/Aranjuez
272 pp. 25 €
 

La historia de Iberoamérica se encuentra desde la década de 1980 sometida a la conmemoración de distintos centenarios: el descubrimiento de América (1492-1992), la muerte de Isabel la Católica (1504-2004) o de Colón (1506-2006), el viaje de Vasco de Gama (1498-1998), la batalla de Trafalgar (1805-2005), la Guerra de la Independencia (1808-2008) y las Cortes de Cádiz (1812-2012), prólogo estos dos últimos acontecimientos de los bicentenarios de las emancipaciones americanas que nos mantendrán ocupados hasta 2025. Todas estas celebraciones han ocasionado una actividad frenética que, apoyada por las generosas subvenciones de gobiernos locales y estatales, han influido en el trabajo de investigadores y profesores universitarios, que se han visto inmersos en seminarios y congresos internacionales y en la preparación de magnas exposiciones. A su vez, y gracias a la paralela vulgarización de la informática e Internet, toda esta actividad ha llegado a un público cada vez más amplio en forma de reediciones digitales de obras clásicas o de páginas webs que albergan un importante volumen de fuentes documentales.
Es aún imposible calcular el impacto que todo este frenesí conmemorativo ha tenido en el conocimiento histórico, pero creo que se pueden reseñar dos consecuencias. Por un lado, se ha cambiado el retrato habitual que se ofrecía de los Habsburgo mayores. Por otro, sorprende la emergencia de la imagen como una nueva fuente que, al margen del documento escrito, permite revivir y recrear el pasado. Así, nos encontramos con la reconstrucción de naos y carabelas, películas o grupos escultóricos conmemorativos, como el del descubrimiento instalado en la bahía de los ríos Odiel y Tinto al pie del monasterio de la Rábida.
En esta coyuntura debemos agradecer la iniciativa que desde 2003 mantiene el Instituto de Cultura de la Fundación Mapfre que, dentro de su programa marco «Iberoamérica: 200 años de convivencia independiente», publica la serie Prisma histórico. Viejos documentos, nuevas lecturas, un empeño que comparte con la editorial Doce Calles. En cada uno de sus volúmenes se publica uno o varios documentos, seleccionados y comentados por reconocidos especialistas, con la pretensión de renovar el conocimiento historiográfico del proceso de independencia iberoamericano, a la vez que se facilita a los nuevos investigadores las fuentes del mismo. En la presentación de la colección se defiende que este empeño se enmarca en las aspiraciones «panibéricas» de las instituciones que lo auspician, una aspiración que bienvenida sea para un alemán que mantiene una estrecha relación con España desde hace más de cuarenta años, y que todavía recuerda las reprimendas de que era objeto cuando hablaba de Iberoamérica o América Latina, en lugar de Hispanoamérica. También se señala que «volver al pasado aquí no es más que refundar los lazos que nos unen, validar nuestra vocación de futuro y con ello cimentar la unidad en la diversidad», para concluir que las cumbres de jefes de Estado y de Gobierno subrayan la vigencia y el peso geopolítico de la región, lo cual sorprende a estas alturas de convivencia en la Unión Europea como un eco lejano de este sentimiento de inferioridad del sur europeo frente al norte que se encuentra con tanta frecuencia entre los ilustrados del siglo XVIII peninsularVéase sobre el tema Frithjof Benjamin Schenk, Martina Winkler, eds., Der Süden. Neu Perspektiven auf eine europäische Geschichtsregion. Frankfurt-New York, Campus Verlag, 2007..
Los ocho títulos publicados hasta la fecha son de formato muy manejable, y de ellos solamente uno supera considerablemente el promedio de doscientas cincuenta páginas, todos bien presentados, impresos y encuadernados, donde los fragmentos facsímiles de los documentos transcritos sirven para ilustrar los volúmenes; una cuidada edición que se vende por un precio más que razonable, entre veinte y treinta y cinco euros, y que agradecerá el lector preocupado por estos temas, por lo general relegados a ediciones mal impresas y peor encuadernadasVéase, por ejemplo, Nicholson Baker, Double Fold. Libraries and the Assault on Paper, Nueva York, Random House, 2001..
La pretensión de los editores, suponemos, es poner en manos del lector un libro que, por su aspecto, se asemeje a ediciones de la época que se estudia en sus páginas. Y es de agradecer este retorno a la cultura del libro que en relación con textos clásicos también se observa en otras partesPor mencionar solamente un ejemplo de esta clase también en relación con los bicentenarios en curso, véase Juan Pablo Viscardo y Guzmán, Letter to the Spanish Americans. A Facsimile of the Second English Edition (London, 1810), Providence, Rhode Island, The John Carter Brown Library, 2002, con una introducción de D. A. Brading, un libro de características externas muy similares a los de la serie de la cual se trata aquí, editado por la biblioteca que guarda probablemente el mayor número de impresos sobre América, publicados en ambos lados del Atlántico hasta ca. 1830, a la cual el presente autor agradece la oportunidad de trabajar en sus fondos y de aprender acerca de lo que puede llamarse la «cultura del libro».. Al fin y al cabo, la invitación de esta serie a repensar la independencia iberoamericana a partir de sus textos requiere también de un cierto culto al libro como objeto; la reflexión requiere pausa, poner atención también a las texturas de las páginas, al hendido de la cubierta o a la tela del lomo. Transmitir la idea de principios del siglo XIX de que el libro era un objeto casi de lujo; un vehículo de conocimientos, pero también un objeto formalmente bello que merecía la pena conservar. Si bien estas observaciones provienen de un individuo que recientemente ha entrado en la que comúnmente se conoce como la tercera edad, también es consciente el autor de estas líneas de que son muchos los jóvenes estudiantes de humanidades que se quejan de que las reformas universitarias, que en la Unión Europea se denominan genéricamente con el nombre de «Bolonia», no les dejan tiempo ni para pensar.
Si algún pero tenemos que poner a la gestión editorial es la falta de explicación de los cambios que ha sufrido la colección, y que coinciden con la desaparición de la Secretaría de Cooperación Iberoamericana (SECIB) entre las instituciones que la auspiciaban. Los documentos siempre se presentan, corregidos y modernizada la ortografía, en el idioma en que fueron escritos (castellano, portugués, inglés o francés), mientras que los estudios introductorios, hasta el volumen 6, se ofrecen en edición bilingüe en castellano y portugués, quizás una concesión a lo políticamente correcto, pero más probablemente una exigencia de la SECIB, que hace bandera del bilingüismo en todas sus publicaciones y que colaboró hasta justamente ese volumen. Esto es algo que resulta fácilmente deducible, pero que una nota editorial debería haber explicado. Dicho esto, hay que comprender que un lector que lee castellano, puede entender el portugués, por lo que el bilingüismo carece de sentido y constituye un sobrecoste difícilmente justificable. De modo que, a pesar de no haberlo explicado convenientemente, consideramos positiva esta modificación que coincide, por otro lado, con un momento en el que la colección se abrió hacia textos más desconocidos y, a nuestro entender, mucho más interesantes, como el de José Manuel de Vadillo, magistralmente introducido y anotado por Alberto Gil Novales.
El volumen primero contiene las reflexiones enviadas al rey, conocidas desde las conmemoraciones del 150º aniversario de la independencia hispanoamericana, por el intendente de Venezuela, José de Ábalos, y el conde de Aranda, en aquel entonces embajador de Carlos III en París. Escritas en la coyuntura de la Guerra de la Independencia de Estados Unidos, ambas pronosticaban el peligro que ésta tenía para las posesiones españolas, a la vez que proponían posibles soluciones. En la introducción, Manuel Lucena Giraldo hace gala de un conocimiento preciso de la más reciente bibliografía sobre las reformas borbónicas, dando cuenta de las novedades metodológicas con que han sido analizadas. Sin embargo, su estudio olvida una fuente fundamental, Los decenios de Francisco de Saavedra, coordinador español, como hombre de confianza del ministro José de Gálvez, de las actividades militares francoespañolas en el Caribe durante la emancipación norteamericana, asesor del conde de Aranda durante las negociaciones de París y, por último, sucesor de Ábalos en la Intendencia de Venezuela. Saavedra no solamente se refiere con frecuencia a ambos personajes, sino también a una amplia gama de funcionarios muy conocidos del proceso de reformas. Asimismo, echamos en falta alguna referencia al artículo de Demetrio Ramos sobre una reunión secreta que en tiempos de Godoy trató de retomar el proyecto de Aranda. Es curioso que la publicación del volumen coincidiera con una cierta reivindicación historiográfica de Godoy, un motivo más para releer el trabajo de RamosVéase Francisco de Saavedra, Los Decenios (Autobiografía de un sevillano de la ilustración), transcripción, edición y notas de Francisco Morales Padrón. Sevilla, Ayuntamiento de Sevilla, 1995 (reedición: Sevilla, Universidad Hispalense, 2004); véase también Demetrio Ramos Pérez, «Los proyectos de independencia para América preparados por el rey Carlos IV», Revista de Indias (Madrid), núms. 111-112 (1968), pp. 85-124. También obvia el autor de la introducción gran parte de la bibliografía sobre Aranda y su texto, ya mencionado, por ejemplo, por Richard Konetzke, Die Politik des Grafen Aranda. Berlín, Ebering, 1929, obra que no se le escapa a Alberto Gil Novales en el volumen 5..
Francisco de Miranda es el protagonista del segundo volumen. Michael Zeuske selecciona y comenta once documentos que cubren el período 1790-1813, es decir, el momento en que, después de una trayectoria controvertida dentro del ejército español –aspecto que también trata Saavedra–, Miranda se puso al servicio de la Revolución Francesa a la vez que trataba de involucrar a británicos y norteamericanos en sus proyectos de emancipación de la América hispana. Zeuske muestra un gran conocimiento, como avala la ingente bibliografía citada, aunque el lector se puede quedar con la duda de si «modernidad» es el concepto más adecuado para analizar al personaje, más cuando quería involucrar en una misma empresa a la Francia revolucionaria, a Gran Bretaña y a la Rusia de los zares. Dudo de si el maestro de Zeuske, Manfred Kossok, el gran historiador marxista de aquel período y que, sorprendentemente, está ausente de la amplia bibliografía citada, habría estado de acuerdo con esta aproximación
Cierra la línea «venezolana-caribeña»El plan de Aranda en el volumen 1 es, al fin y al cabo, fruto de las empresas militares en aquella zona y consecuencia de las negaciones., que marcan los tres primeros volúmenes de la serie, Nikita Harwich Vallenilla, quien analiza la figura de Simón Bolívar a través de un conjunto de documentos que comienzan donde concluye la recopilación sobre Miranda y acaban con la carta escrita en 1830 poco antes de su muerte. Si bien el título, Estado ilustrado, nación inconclusa: la contradicción bolivariana, los enmarca con verdadero understatement anglosajón en dos conceptos coetáneos que actualmente apasionan poco, la introducción relativamente breve recorre de forma detallada la trayectoria de la herencia bolivariana, convertida en una especie de religión civil de la que se apoderaron las ideologías más diversas, y que permite comprender la idiosincrasia del bolivarismo actual de Hugo Chávez.
El cuarto volumen, editado por la historiadora brasileña Iara Lis Schiavinatto, único publicado hasta ahora sobre el Brasil, presenta cinco textos de los años 1821 y 1822. Los dos primeros relatan los acontecimientos de comienzos de 1821 (26 de febrero y 21-22 de abril), y el tercero la aclamación de Dom Pedro (1822) en tres periódicos de la época. El cuarto es un análisis sobre el decreto de Dom Pedro fechado el 1 de diciembre de 1822 creando la Orden de Caballería «do Cruzeiro», seguido finalmente por la disertación de Frei Joaquim do Amor Divino Caneca sobre lo que debe entenderse por patria del ciudadano y los deberes de éste para con la patria, un documento de 1822 que clasificaríamos dentro del contexto de los catecismos políticos. La introducción de la editora se titula «Entre o evento e o documento: modos de lembrar e esquecer», lo cual explica mejor lo ideado y bien desarrollado por la editora que el título general del volumen, que suprime la primera parte de la frase, sustituyéndola por «A independência do Brasil». Un simple detalle, ciertamente, pero que tiene su importancia en unos tiempos en los cuales la primera información sobre un libro suele llegarle a uno por Internet.
La quinta entrega de la colección recupera un libro olvidado del político liberal español José Manuel de Vadillo, Apuntes sobre los principales sucesos que han influido en el estado actual de la América del Sur. Publicada originalmente en 1829, la edición que introduce y comenta Alberto Gil Novales es la definitiva de 1836. Es una obra desconocida, pero que sin duda –afirma Gil Novales– debería haber sido tomada en consideración por Antonello Gerbi cuando redactó La disputa del Nuevo Mundo. El libro de Vadillo subyuga por la erudición, por el amplio conjunto de fuentes que maneja y por la complejidad de su explicación, que interrelaciona de manera magistral los sucesos americanos con los vaivenes de la política europea posnapoleónica. Un historiador actual tiende a capitular ante esta obra, que más que una «nueva lectura» constituye para todos nosotros un nuevo e importante hallazgo.
Los tres últimos volúmenes regresan al espacio caribeño-novohispano y a temas y documentos más conocidos. En el sexto volumen, Salvador Bernabeu Albert somete a un examen rigurosamente crítico la famosa representación de la ciudad de México de 1771 a Carlos III, tantas veces publicada y caracterizada como un primer signo de un espíritu independentista criollo, y de la que el editor del volumen ha sido capaz de localizar en distintos archivos cuatro versiones y cotejarlas. Enmarcando su estudio en el contexto novohispano, caracteriza el documento como testimonio temprano de un afán independentista. La Nueva España también es protagonista de la siguiente entrega, en la que el historiador mexicano Jaime Olveda presenta una selección de documentos en los que el proceso emancipador se pone en entredicho, a la vez que afirman la importancia que tuvieron en el mismo los intercambios provinciales que tuvieron lugar en la Nueva España.
El último volumen de la colección publicado hasta el momento tiene la virtud de abordar un espacio, Cuba, en el que la independencia se produjo fuera del ciclo del resto de las posesiones de la monarquía hispánica. Sin embargo, sí hubo, en ese espacio y en ese momento, quien pugnase por la emancipación. José Antonio Piqueras presenta y comenta con maestría un conjunto de documentos del sacerdote independentista cubano Félix Varela, reflexionando, en una esclarecedora introducción, sobre cómo se construye la imagen del prócer.
En suma, hay que decir que la serie cumple muy bien las metas propuestas. La relectura de estos textos, tanto los conocidos como los que no lo son tanto, inducen al lector a hacerse una idea propia, a analizar con otros ojos documentos generados hace más de doscientos años y a valorar, en su justa medida, la complejidad del proceso independentista. Más allá de las objeciones que hemos señalado a algunas de los volúmenes, todos ellos tienen el mérito de suscitar nuevos planteamientos y animar a continuar investigando y reflexionando, tanto a quienes harán de los documentos contenidos en estos volúmenes una nueva lectura, como a aquellos otros que los disfrutan por primera vez. Todos sacarán provecho, sin duda, de una colección que aúna la calidad que exige un bibliófilo con el rigor historiográfico.

01/02/2009

 
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