ARTÍCULO

La polarización de la sociedad española

 


Entre la numerosa bibliografía histórica que nuestra guerra civil continúa generando cada año el libro de Pamela Radcliff merece especial comentario. Como su propia autora indica en el prólogo, el proyecto del que procede el presente trabajo se gestó en la Universidad de Columbia para convertirse en una tesis doctoral dirigida por Edward Malefakis. En años posteriores, desde su posición de docente en la Universidad de California, campus de San Diego, Pamela Radcliff convirtió dicha tesis en la obra más acabada que constituye el presente libro. Menciono esto, porque creo que no es una casualidad que una obra de estas características se gestara en las aulas de una universidad neoyorquina y madurara en el soleado campus californiano de La Jolla. La Universidad de Columbia junto con otras instituciones asentadas en la ciudad de Nueva York conforman el que quizá sea mayor foco de hispanismo de los Estados Unidos. Por otro lado, el campus de San Diego de la Universidad de California, a pesar de su relativa juventud ya que se fundó a principios de los años sesenta, se ha ido ganando un lugar destacado en la profusión del hispanismo en Norteamérica. Desde sus orígenes esta universidad ha contado entre sus docentes con historiadores de la talla de Américo Castro, Gabriel Jackson y Guillermo Céspedes. Su biblioteca alberga una de las colecciones documentales más originales de nuestra guerra civil: la colección Southworth. Al presente es, y esperamos lo siga siendo si los recortes presupuestarios no lo impiden, destacado centro de formación para futuros hispanistas que ejercerán su docencia sobre todo en el mundo anglosajón. La obra de Pamela Radcliff, objeto de este comentario, es un ejemplo de la buena salud que goza el área de estudios hispánicos de esta institución.

From mobilization to Civil War es un estudio de historia social sobre los factores que desde 1898 contribuyeron al proceso de polarización de la sociedad española y terminaron provocando el conflicto civil del 36. La tesis de la autora es que las causas profundas de dicho conflicto han de inferirse del estudio de las relaciones entre individuos y grupos partiendo «desde abajo», es decir del análisis de su interacción en el nivel de convivencia más elemental que es el de la vida en comunidad. Tradicionalmente la guerra civil se ha entendido como el resultado de un conflicto entre clases debido a una persistente tradición de injusticia social y una rápida e irregular politización de la vida española que afectó sobre todo a las clases populares. De ahí que la atención de los historiadores se haya centrado en el estudio de los mecanismos generadores de desigualdad social y, sobre todo, en los procesos ideológicos que alimentaron y provocaron la ferviente actividad sindical y partidista que condujo al conflicto. Radcliff argumenta que este enfoque ha sido efectivo para desvelar la trama de los procesos de movilización, pero resulta insuficiente a la hora de proporcionar una explicación sobre la diversidad de razones que motivaron dicha movilización y la variedad a escala local y regional de las posiciones adoptadas por los protagonistas del proceso. Sin negar la importancia del conflicto entre clases y sus dimensiones ideológicas e institucionales, el trabajo de Radcliff nos presenta una realidad mucho más compleja y aquí es donde reside su originalidad.

El escenario escogido para aplicar este innovador enfoque es la ciudad de Gijón. A diferencia con el resto de España, la crisis del 98 resultó beneficiosa para dicha ciudad, ya que favoreció la repatriación de capitales y su transformación en uno de los espacios más industrializados del país. Al mismo tiempo, este impulso industrializador provocó una conflictividad social que muchos observadores consideraban endémica a la altura de los años treinta. Radcliff estudia la variedad de formas de movilización popular adoptadas por los protagonistas de este proceso con el fin de explicar las causas que condujeron a aquella persistente situación de conflicto. Según la autora, la variada tradición de movilización popular que caracterizó la vida de Gijón no fue resultado exclusivo de una calculada acción de las fuerzas de izquierda por hegemonizar sus proyectos políticos. En la articulación de esta tradición movilizadora hay que tener en cuenta muy especialmente las relaciones menos explícitas que se construían en la rutina de la vida diaria entre vecinos, amigos, paisanos o colegas de trabajo y que se articulaban en los espacios de sociabilidad, festivales públicos, reuniones informales u otras formas características de la convivencia comunitaria.

Este descenso de la esfera político ideológica, a la de la vida cotidiana resulta bastante enriquecedor para el entendimiento del proceso de polarización que caracterizó la vida española de los años treinta. En primer lugar porque presenta, a través del caso de Gijón, un detallado análisis de los mecanismos adoptados por las organizaciones políticas en el esfuerzo de construir una esfera pública alternativa a la predominante de la monarquía católica. En segundo lugar porque sitúa a los protagonistas reales del proceso en el lugar que les corresponde. A diferencia con otros estudios sobre el advenimiento de la guerra civil, el de Radcliff acierta a enlazar el papel de las vanguardias políticas con el de los ciudadanos de a pie: aquel conglomerado de hombres y mujeres de clase humilde que sintieron la necesidad de movilizarse no sólo por razones ideológicas, sino más frecuentemente por un justificado deseo de mejorar sus condiciones de vida. De esta manera Radcliff recupera para el escenario del conflicto agentes tradicionalmente olvidados, cual es el caso de las mujeres a través de su activismo en los conflictos relacionados con el consumo o de los habitantes de las barriadas obreras defendiendo la dignidad de su cultura.

A pesar de su enfoque local y de su concentración en la guerra civil española, este trabajo presenta un modelo perfectamente proyectable al resto de España y del espacio europeo. En el contexto de la descripción de las dos comunidades que conformaban la vida de Gijón, la elegante y urbanizada de la burguesía frente a la abandonada e insalubre de las clases trabajadoras, Radcliff hace uso de un sofisticado vocabulario que demuestra su familiaridad con los debates teóricos y metodológicos más recientes. El resultado es un estudio que ofrece nuevas perspectivas al entendimiento de la formación de identidades políticas en la emergente sociedad de masas del primer tercio del siglo XX. La innovación proviene sobre todo de la atención prestada al papel jugado por el género y la comunidad en el frustrado proceso de construcción de una nueva esfera pública alternativa en la España de principios de siglo.

No obstante, la precisión metodológica y la ambición teórica con que su autora aborda este trabajo constituyen al mismo tiempo una de sus principales debilidades. En mi opinión, hay un cierto desequilibrio entre la ambición de los objetivos, las expectativas creadas y el resultado final. Por ejemplo, la idea de superar el uso reduccionista del concepto de clase para entender la polarización de la sociedad española y su sustitución por la noción de «ejes de solidaridad» resulta convincente. El «eje de solidaridad» incluye el conflicto entre clases pero lo enriquece al considerar la influencia de la familia, de las relaciones entre paisanos, amigos o compañeros de trabajo en la conformación de las formas de movilización colectiva. Semejante concepto resultaría de gran utilidad para entender la variedad de posiciones políticas y de formas de movilización adoptadas en distintos lugares del país para dar respuesta a problemas comunes. Sin ir más lejos podría ayudarnos a clarificar el éxito del anarquismo en las factorías de Gijón y del socialismo en la cuenca minera. Sin embargo, los resultados en este terreno resultan, en mi opinión, insuficientes, tal vez por una falta de profundización en el estudio de estructuras, como el parentesco, el compadrazgo, el paisanaje y la amistad, que hubieran exigido el uso de fuentes distintas a las utilizadas por la autora.

El libro también sufre de una cierta extrapolación del peso de los factores históricos muy típica de quien intenta presentar una visión alternativa desde una postura de firme convicción. Se me antoja que hechos como la revolución de 1934, resultado de una calculada estrategia revolucionaria, tuvieron más impacto histórico que los espontáneos motines de las amas de casa por el abastecimiento de carbón o el precio de los alimentos. Sin embargo, en el libro de Radcliff, el enorme potencial desestabilizador de las bien calculadas estrategias de partidos y sindicatos y su contribución al advenimiento de la guerra queda bastante desdibujado.

En cualquier caso, From mobilization to Civil War es un libro innovador, escrito con rigor y elegancia, cuyo contenido abre nuevas perspectivas a nuestro entendimiento de la historia española y europea del primer tercio del siglo XX.

01/01/1998

 
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