En defensa de Bill Gates

Leo en El Periódico un artículo titulado «Gates, ayudas que le ayudan», en el que su autor, Gustavo Duch, desarrolla la idea de que la considerable inversión de la Fundación Bill y Melinda Gates para la solución de los problemas sanitarios y agrícolas de los países menos favorecidos es una mera estratagema para poner en valor las inversiones personales de sus patronos. Bill Gates es un personaje ciertamente controvertido cuya fortuna no ha surgido de la mera especulación, sino de la creación de productos innovadores, pero cuyas prácticas comerciales son perversas en la medida de que son prácticamente monopolísticas. Sin embargo, la interpretación que hace Duch de las actividades de la Fundación carece de toda lógica, no resiste un análisis cuantitativo y representa un rechazo insensato de la tecnología para la solución de los problemas de los más desfavorecidos. No es mi intención aquí polemizar con Duch –allá él–, sino dar breve testimonio de mi visión de un asunto del que al menos en parte soy testigo.

Los poseedores de grandes fortunas pueden clasificarse en dos grupos: el de los que deciden devolver a la sociedad parte de lo que ésta les dio y el de los que se limitan a gestionar lo atesorado. Bill Gates, a través de la Fundación Bill y Melinda Gates, se ha alineado decididamente con los del primer grupo, dedicando cantidades muy sustanciales a la investigación biomédica y a la agroalimentaria. En relación con esta última, la fundación está dedicando ayudas de investigación por valor de ciento veinte millones de dólares para promover una agricultura sostenible a la medida de los agricultores más pobres del planeta. Estas ayudas forman parte de un esfuerzo más amplio que no se restringe a la ciencia y la tecnología, y que ha supuesto desde 2006 la distribución de mil doscientos millones de dólares para proyectos de desarrollo agrícola.

Ya he señalado que los métodos comerciales de Gates no me resultan nada simpáticos y debo añadir que jamás he recibido ayuda directa o indirecta de la Fundación, por lo que, si me pronuncio a favor de las actividades que lleva a cabo, es porque considero esencial que el 1% de los ciudadanos del globo que atesora tanto como el 99% restante transfieran una parte sustancial de su riqueza para la solución de los problemas de los más desfavorecidos. ¿Cuántos y en qué medida han contribuido los equivalentes españoles de Bill Gates a resolver este tipo de problemas en los tiempos de nuestra crisis? Tengo entendido que uno de nuestros magnates ha dado una meritoria cantidad para resolver el problema del hambre en nuestro país, pero nada que se aproxime ni remotamente a lo aportado por el norteamericano. Aun en este caso, habrá quien diga que el rastrero propósito del donativo español ha sido liberar dinero destinado al alimento para que se gaste en los establecimientos del donador. Mientras no cambie nuestro sistema económico, los posibles donantes deben ser animados y aplaudidos, antes que zaheridos. Somos un país de ONG, pero no de donantes, ya que la mayoría de estas se financian con dinero público.

Ficha técnica

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