
A propósito de la muerte de Vargas Llosa
Como en cualquier otro funeral, a las lágrimas que vertemos por el muerto, se añaden, y en no poca cantidad, las que afloran por nuestro propio deceso. A la pena de saber que hay alguien más o menos próximo que lo ha perdido todo, se suma la tristeza de quienes hemos perdido mucho.






